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Lo que se visualiza con este dibujo es el funcionamiento del sistema nervioso simpático, una parte del sistema nervioso autónomo o neurovegetativo que suele funcionar de forma independiente e involuntaria transmitiendo impulsos desde el sistema nervioso central hasta la periferia. Tan pronto como el cerebro emite una advertencia de peligro, los impulsos se intensifican, ocasionando cambios orgánicos en el cuerpo. Así, por ejemplo, se produce un aumento de la frecuencia cardiaca, el hígado moviliza las reservas de azúcar y las libera a la sangre, y las glándulas situadas bajo la dermis comienzan a segregar sudor por los poros cutáneos.

Efecto placebo y el cerebro

En dos de los pacientes apenas se observaron alteraciones en la actividad del sistema nervioso simpático durante la prueba. Esta reacción indica que el paciente sufre depresión. “En este caso, no sirve de mucho hacer sólo ejercicios de relajación”, comenta Timmer. “Es aconsejable una actividad dinámica, por ejemplo, la práctica de un deporte.” Los otros participantes del grupo reaccionaron de forma entre calmada y flemática a las tareas encomendadas, mostrando un lento crecimiento de la actividad nerviosa simpática. Pero en la mayoría de los pacientes el sentido de la curva que indica la capacidad de adaptación se disparó hacia arriba casi en vertical. Un cuerpo sano habría restringido la activación durante los intervalos que se producen al final de cada respuesta del cuestionario. Aquí, sin embargo, algunos no lo lograron: la curva del estrés se elevaba pregunta tras pregunta como una rampa muy empinada.

Para los escépticos...una explicación

La naturalidad con que se desenvuelven muchos pacientes de las sesiones de biofeedback es propia de los tiempos que corren y de su familiaridad con las nuevas tecnologías. Los psicoterapeutas de la clínica Roseneck han advertido que a través de los aparatos técnicos la comunicación con el paciente es más fluida. Estos métodos benefician también a personas difíciles de motivar para que practiquen una introspección rigurosa, ejercicios de respiración o entrenamiento muscular con fines médicos. Su recelo se debe a que consideran que experimentar con el propio cuerpo es una patraña esotérica. O que su sensibilidad corporal no les permite reaccionar a estímulos que invitan a la expresión física de sentimientos y a la relajación. O porque piensan que los dolores proceden sólo de fuera y amenazan con invadir su fortaleza interior.

Muchos exámenes médicos demuestran que los pacientes que evitan la “proximidad corporal” tienden a arruinar su salud por una falta inconsciente de autocontrol. Así, Herta Flor, científica de Mannheim que investiga el campo del dolor, estudió a principios de la década de los noventa del siglo XX los factores primarios desencadenantes del dolor de cabeza . Esta médica descubrió que un factor de riesgo esencial es muy probablemente la incapacidad del paciente para percibir la contracción y relajación de sus músculos. Esta deficiencia sensitiva deriva en un comportamiento muy frecuente en el caso de los individuos que padecen dolores de cabeza y espalda, y es el siguiente. En ellos, el tono muscular, en lugar de adaptarse a situaciones dinámicas que pueden hacerlo variar, aumenta sin pausa, con cada esfuerzo físico o mental y nunca recupera los valores de reposo. Muchas personas ponen en acción algunos músculos desde primera hora de la mañana y los mantienen así hasta el final del día.

¿Dolores de cabeza?

La habitación U39 de la unidad de biofeedback de la clínica Roseneck está ocupada por Lena Adomeit (nombre ficticio), de 65 años, que sufre dolor de cabeza crónico desde joven. Pronto también comenzó a padecer el síndrome del intestino irritable y trastornos del sueño. En los dedos de la mano le han fijado unos sensores que registran la conductibilidad y la temperatura. A ambos lados de la parte inferior de la cabeza, a la altura de los músculos derecho e izquierdo de la mandíbula, están sujetos los electrodos.

Aprender a control tu cuerpo

Los instrumentos de biofeedbackson aparatos y dispositivos auxiliares para el diagnóstico y la práctica de ejercicios terapéuticos, pero no son la panacea. Como los sensores y los programas son capaces de indicar con detalle el paso a dar para orientarse en la dirección adecuada, estas herramientas pueden acelerar el aprendizaje y asegurar que el paciente se ejercite para lograr un objetivo. Pero para conseguir efectos positivos, el terapeuta debe proceder con cautela, porque si no, podría recomendar al paciente una combinación de ejercicios musculares inadecuados que le provocarían dolor.

Aprender a relajarse con la mente

Las aplicaciones más extendidas del biofeedbackson las de mostrar las conexiones entre el pensamiento, los sentimientos y las reacciones corporales (por ejemplo, en el perfil del estrés) o conseguir que un músculo contraído se relaje y recupere su forma, como en el caso de Lena Adomeit. Además, los aparatos prestan otro tipo de apoyo a pacientes y terapeutas. A saber.

Buscar el equilibrio con nuestro cuerpo

Primero, ayudan a elegir una técnica de relajación adecuada, que consiga un ritmo respiratorio capaz de rebajar la actividad del sistema nervioso simpático. Segundo, sirven de ayuda para el tratamiento de la incontinencia urinaria. Tercero, ayudan a “restablecer” el equilibrio perdido por el sistema nervioso autónomo y consiguen que el paciente adapte la respiración al ritmo cardiaco, reduzca el estrés e incluso los valores elevados de la tensión arterial. Y cuarto, el “ejercicio de vasoconstricción” educa a los pacientes con migraña a controlar la dilatación de los vasos sanguíneos.

En el futuro se deberá esclarecer de qué modo funciona realmente el biofeedback. “La relación entre un mecanismo y su efecto suele ser mucho más compleja de lo que piensa un profano”, declara Barbara Timmer. Un ejemplo es la migraña. Según las nuevas teorías, el que se dilaten las arterias durante un ataque de esta dolencia no es un hecho decisivo en el origen del dolor. Entonces, ¿cómo se explica que el ejercicio de vasoconstricción rebaje el umbral del dolor de la jaqueca? En caso afirmativo, ¿qué proporción de este efecto se puede atribuir a los resultados obtenidos? Hoy disponemos de una vía importante para lograr la eficacia del biofeedback: entrenándose en esta técnica terapéutica, el paciente ya no se siente indefenso ante la enfermedad. Por eso está dispuesto, por ejemplo, a combatir su dolor , agotamiento u otros síntomas, tomando las riendas e involucrándose de una forma activa. Y también en la vida cotidiana estará capacitado para intervenir en sus procesos corporales (y en el control de sus dolencias) con un objetivo determinado y sin necesidad de un apoyo técnico externo.

Conoce todos los detalles del efecto placebo

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