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Solidaridad
La Ruta de la Sonrisa, en el Alto Atlas
La Ruta de la Sonrisa, una iniciativa solidaria que lleva asistencia bucodental a zonas remotas de Marruecos, comenzó en Imilchil su tercera edición.
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Saíd, Hámid, Jalán, Fátima... los chavales se acercan a nosotros con cálidas sonrisas. Las niñas, cubiertas con pañuelos de colores y envueltas en mantas; los niños, con gorros de lana. El cielo invernal ha amanecido azul en Imilchil, pero a 2.300 metros de altitud, en este pueblo beréber del Alto Atlas marroquí, los rayos solares son tibios y el mejor abrigo contra el frío es el acogedor recibimiento de la gente.
La caravana humanitaria, organizada por la ONG Solidariamente y la Fundación Vital Dent, salió de Madrid el 27 de noviembre con dirección a este caserío de adobe, que suma 5.000 habitantes con las aldeas vecinas de Alaghoui, Akdim, Temaryne y Agoudal. En su tercera edición (las previas fueron en diciembre de 2007 y marzo de 2008), la iniciativa solidaria cuenta con el patrocinio de Land Rover, Cajacírculo y la Fundación Real Madrid, que ha donado equipaciones y balones de fútbol para los niños marroquíes. Todos los pueblos de esta zona, donde el suministro eléctrico llegó en julio de 2007, viven del pastoreo y del cultivo de patatas, trigo y manzanas.
Muy de mañana los voluntarios se ponen en marcha. Los seis odontólogos y tres auxiliares de la Fundación Vital Dent, así como los quince miembros de la ONG Solidariamente, habilitan el humilde dispensario municipal y el camión-hospital llegado desde Madrid. Los vecinos hacen corrillos junto al centro sanitario. "La vida aquí es dura, hace mucho frío; no hay transporte ni trabajo", comenta Hassan mostrando su frágil dentadura a punto de desprenderse. "El dentista más próximo está a tres horas en coche y es muy caro". Como él, muchos tienen problemas dentales, dolores insoportables, muelas picadas, dientes rotos, infecciones...
Odontología de guerra
Antes de comenzar los reconocimientos, hombres y mujeres aguardan turno bajo el porche del dispensario, en dos filas separadas. Uno a uno van siendo examinados por la doctora Francisca Flores, que diagnostica cada situación y determina la intervención que necesita. "Hacemos odontología de guerra, muy básica", explica Albert Vicens, odontólogo-cirujano de la Fundación Vital Dent. "Sobre todo extracciones; en una hora he puesto 50 anestesias. Trabajamos en cadena; después de mí, Bernardo 'saca' las piezas. En general la gente tiene mucho aguante al dolor, apenas se quejan de los pinchazos. A los niños les hacemos fluoraciones, limpiezas de boca, algún empaste; y lo más importante: les damos formación".
A las doce en punto comienza la lección. Los pequeños hacen fila a las puertas del albergue, habilitado temporalmente como escuela. Una vez dentro, la doctora Sounni les enseña buenos hábitos bucodentales. Sus miradas brillantes siguen con atención los movimientos de un gran cepillo de dientes, que frota una dentadura de plástico. Al final de la lección, todos al unísono, rompen el silencio dando palmas y cantando a gritos el himno nacional marroquí.
A continuación llegan los reconocimientos inesperados. Los niños abren la boca sin rechistar: casi todos necesitan fluoración; algunos limpieza de boca; otros pocos extracción... Tras el "susto", nos regalan nuevas sonrisas. Sobre todo, cuando reciben un set de limpieza de boca (pasta, cepillo y vaso), unos lápices de colores y una careta.
La caravana solidaria llega a Merzouga
Las nieves caídas en la zona y el frío intenso han impedido que los habitantes de las aldeas vecinas hayan acudido a la cita médica en Imilchil (la mayoría de la gente se traslada de un lugar a otro caminando o en burro). Por la tarde, parte de la caravana solidaria se acerca hasta Agoudal, donde el almuédano anuncia desde el alminar su llegada. Todos los hombres se congregan en la plaza principal para ser diagnosticados por el doctor Vicens. La avalancha de patologías (infecciones, piezas picadas, bocas destrozadas...) es abrumadora y el médico les anima a acercarse al día siguiente hasta el dispensario de Imilchil, en camiones, tractores...
El blanco níveo de Imilchil es sustituido por los ocres tornasolados del Sáhara, cuando la caravana solidaria llega a Merzouga, su próximo y último destino. Vuelta a empezar: las dunas de Erg Chebi son testigo del intenso trabajo de los médicos, los asistentes y los voluntarios. La cadena humanitaria se pone, de nuevo, en marcha. Otra vez, las miradas agradecidas de la gente, sus sonrisas precarias y amables gestos caldean los aires fríos que soplan también en el desierto.
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© Fondo fotográfico Ruta de la Sonrisa, María Luisa Fuentes, Texto: María Luisa Fuentes
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