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GEO, la web que redescubre el mundo

GEO- ¿La ecología emocional tiene influencia de la inteligencia emocional?

Respecto a lo que plantea Peter Salovey, creador de la I.E. - divulgada en su momento por D. Goleman,- sobre las diferentes competencias emocionales: autoconocimiento, autogestión emocional (autocontrol,automotivación) empatía y habilidades de relación. Son integradas dentro de la ecología emocional en diferentes apartados: El autoconocimiento como eje transversal para efectuar una gestión emocionalmente ecológica de las emociones y relaciones. El autocontrol como método para hallar el camino del centro y canalizar la energía emocional. La automotivación como una de las fuentes emocionalmente ecológicas que nos permiten una autonomía energética independiente de los refuerzos externos que pueden o no llegar. La empatía y las habilidades de relación incluidas en el área de trabajo de vínculos y como base para la mejora de las relaciones con los demás y aportación al mundo.

Pero además la ecología emocional plantea una metodología muy nueva, creativa y con excelentes resultados utilizando metáforas, relatos y el paralelismo con la gestión del medio ambiente natural, y lo aplica a ecosistemas diversos como el educativo, el del mundo de la salud, el del crecimiento personal, y ecosistema de organizaciones.

Conceptos como lluvia ácida, residuos emocionales, contaminación emocional, desertización, las 4 Rs de la gestión emocional,calentamiento del clima emocional global, energías emocionales ecológicas, fugas de energía, tsunami emocional, vitaminas emocionales, escanner y auditorías emocionales, hábitats de crecimiento, la gestión de los intangibles, de la incertidumbre y de los significados son algunas de los nuevos y creativos planteamientos que aplicamos a la mejora de la salud y bienestar personal y social.

GEO- ¿Cómo se consigue vincular nuestra energía personal con un mejor cuidado de nuestro mundo? Ideas prácticas.

Autores de Ecología Emocional

De forma individual, nuestro reto es que formamos parte de un todo y somos creadores. En función de hacia adonde centremos nuestra atención y dirijamos nuestra energía vamos a crear una realidad u otra. Somos responsables y participantes. Nuestros pensamientos, emociones y acciones tienen un impacto en el resto de seres que forman nuestro universo. Cuando alimentamos las emociones de ira, miedo, rabia, frustración, resentimiento...; cuando dirigimos nuestra energía mental hacia pensamientos cerrados y obsesivos en la línea de destrucción... acabamos provocando determinada gama de acontecimientos, contagiando a los demás la misma gama de emociones y, en definitiva, creando más caos y sufrimiento en el mundo. Nuestro gran desafío es conectarnos a energías emocionales limpias, renovables, sostenibles y ecológicas como la alegría, el amor, la amistad, la ternura, la gratitud, la serenidad... Así todo el mundo mejora y nosotros con él.

GEO- ¿Y de manera colectiva?

La ecología emocional propone diez retos sociales para el nuevo milenio:

1. Gestionar solidariamente recursos finitos, aplicando criterios de austeridad, sostenibilidad y justicia social.

2. Eliminar la indiferencia y la pasividad ante lo que ocurre en el mundo, promoviendo la responsabilidad personal y el compromiso con el ecosistema.

3. Convivir con la diversidad desde el respeto, dando mejores respuestas individuales para reducir la fractura entre civilizaciones.

4. Aprender a vivir en territorios inciertos desde la confianza en lugar de apostar por la seguridad.

5. Cuidar del clima emocional global aprendiendo a autogestionar individualmente nuestras basuras y tóxicos emocionales.

6. Preservar y potenciar los valores que nos hacen humanos.

7. Conciliar realidad y virtualidad aprendiendo a gestionar equilibradamente ambos mundos.

8. Promover el modelo de personas CAPA (persona Creativa – Amorosa – Pacífica- Autónoma) y la educación en todas las etapas vitales.

9. Invertir en prevención y conservación en lugar de optar por respuestas catastróficas, caras e insostenibles.

10. Avanzar en la cultura de la paz.

GEO-¿Cómo sería el mundo si todos ejerciéramos la ecología emocional?

Dijo Hegel que las grandes personas no son sólo los grandes inventores, sino aquellas que cobraron conciencia de lo que era necesario hacer. Ningún esfuerzo es vano, ninguna aportación innecesaria para el proyecto de mejora de nuestro mundo. Ya es hora de efectuar cambios preventivos en lugar de vernos obligados a recurrir a cambios catastróficos, a veces, demasiado tarde.

GEO- Un mundo con personas emocionalmente ecológicas ¿cómo sería?

Viviríamos en un mundo más biodiverso donde nos sería más fácil lograr la armonía con nuestro propio ser. Viviríamos en hábitats donde podríamos sentirnos más gusto, respetaríamos nuestro mundo interior y exterior evitando lanzar basura emocional a los demás, autogestionando nuestros residuos a diario y sintiéndonos responsables de cuidarnos y cuidar a los demás y a nuestro mundo. Nuestro clima emocional global sería limpio, crearíamos espacios de respeto donde cada uno pudiera crecer de la forma que le sea propia, construiríamos relaciones basadas en el respeto y el amor en lugar de desde la necesidad desesperada y la dependencia.

Un mundo interior y exterior más sostenible a todos los niveles. Seríamos conscientes de que nuestro ecosistema nos proporciona los recursos para cubrir las necesidades de todos, pero nunca nos proporcionará los suficientes para satisfacer la avaricia de los pocos que la explotan para enriquecerse. Por tanto aprenderíamos a vivir con lo necesario y con calidad de vida pero sin acaparar, sobreexplotar, ni desposeer a los demás. Un mundo más justo y solidario, pues.

Introduciríamos el modelo CAPA de educación, para que las nuevas generaciones sean personas capaces de moverse en la incertidumbre que ya es nuestro paisaje, sin desequilibrarse ni angustiarse, buscando nuevas y mejores respuestas a los retos que se van a presentar. Y siempre desde una cultura de paz en lugar de desde la violencia o el miedo. Aprenderíamos que es necesario aplicar estrategias compasivas – no desde la lástima sino desde la igualdad, desde la solidaridad en la finitud que compartimos todos – a estar “con el otro en el sufrimiento y en la alegría”. Una humanidad más amorosa, tierna y compasiva, pues.

La nación humana está llamada a buscar la felicidad en armonía con el ecosistema del que forma parte inseparable. La selección natural – como dice E. Wilson - no es sólo competición y depredación, sino, sobre todo, cooperación. Un mundo más fraterno y consciente de que o nos salvamos todos o pereceremos.

GEO-¿Cómo podemos acercarnos de forma natural a comprender nuestras emociones?

Dándonos permiso para sentirlas, traducir el mensaje que nos aportan, y dejándolas marchar. Entendiendo que es un lenguaje diferente, y valioso para nuestra supervivencia y calidad de vida, que es posible aprender a gestionar y que nos informa acerca de cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Evitando la prohibición o la orden de sentir: No te preocupes, no estés triste, los niños no lloran, anímate, alégrate, deberías sentirte…Explicando que es legítimo sentir lo que se siente, que no elegimos nuestras emociones y que, aún así, sí que debemos responsabilizarnos de las acciones que se derivan de ellas. Podemos enfadarnos, pero no vale golpear a otro movidos por la ira (es preciso educar el autocontrol). Proporcionando modelos adultos emocionalmente equilibrados. No olvidemos que la educación emocional es principalmente un aprendizaje mediante modelos de influencia. Creando hábitats ecosostenibles emocionalmente y respetuosos con la diversidad.

Las emociones van y vienen, llenan nuestra vida, las respiramos, las palpamos, las sentimos y las vivimos; las valoramos, las apreciamos, las integramos y las dejamos partir; las ignoramos, las escondemos, las desatendemos, no las entendemos, nos peleamos con ellas, nos avergonzamos de ellas. Hay quien las considera una interferencia y piensa que viviría mucho mejor sólo con una mente científica y fría. Hay quien permite que asuman el control y las deja a su albedrío; actúa de forma poco inteligente. Y no obstante, en el complejo mundo actual no debemos ni podemos prescindir de ellas, ya que nos indican si nuestras acciones, dictadas por nuestro instinto o nuestra mente, nos equilibran, nos desequilibran o enriquecen con sus tonalidades nuestros paisajes vitales. Lo cierto es que si nos permitimos sentirlas, si las atendemos, si las traducimos e incorporamos su información a nuestro mapa de realidad, sabremos qué caminos nos convienen y cuáles debemos evitar.

GEO- ¿En qué medida con nuestro propio entendimiento podemos ayudar al medio ambiente?

Ante los problemas que se nos plantean debemos hacernos esta pregunta clave: ¿Qué estoy haciendo o dejando de hacer para que esta situación se esté produciendo? Según los expertos, la velocidad de destrucción supera la velocidad de creación. Mientras que la naturaleza tarda casi un milenio en crear un solo centímetro cúbico de suelo, nosotros sólo tardamos entre uno y diez años en destruirlo, y cada hora que pasa los desiertos del mundo conquistan diez kilómetros cuadrados de territorio. ¿Y en nuestro mundo emocional, qué ocurre? ¿Crece la vida o se desertiza y empobrece?

Quien no se preocupa de mantener limpios sus territorios interiores, quien se insulta, se agrede, no cubre sus necesidades, piensa en negativo, acumula resentimientos… ¿acaso va a preocuparse de mantener limpio su medio natural? Es esencial gestionar ecológicamente nuestro mundo emocional para desde ahí ser capaces de valorar la riqueza y diversidad del mundo exterior del que formamos parte y sin el cual no podríamos vivir. Sólo la consciencia de que somos parte de un gran TODO y que estamos interrelacionados nos moverá a cuidar de los demás seres que comparten con nosotros este planeta.

GEO- Como ciudadanos de a pie que somos todos, ¿cómo podemos ayudar a mejorar la salud del futuro?

A nivel individual con una gestión desadaptativa de nuestras emociones tiene un impacto en nuestra salud: trastornos del estado de ánimo, mayor predisposición a migrañas, úlceras de estómago, gastritis, problemas cardiovasculares, músculo-esqueléticos, cansancio... En cambio una gestión emocionalmente ecológica de nuestras emociones nos aporta mayores niveles de energía útil, automotivación, mejora nuestro sistema inmunológico, mayores niveles de alegría, menor tasa de sufrimiento y, sobretodo, coherencia interna que es la base para construir nuestra felicidad.

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