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Paleontología

Dinosaurios de Sihetun en China

Voladores con cuatro alas

¿Cómo era el mundo hace 140 millones de años? Un yacimiento de fósiles, excepcional por la cantidad y calidad de las piezas, permite reconstruir por primera vez la comunidad ecológica del tiempo de los dinosaurios. Los  paleontólogos no dan crédito. ¿Por qué aquí, en la cantera de Sihetun, al noreste de China, se han conservado íntegros los esqueletos, los tejidos  e incluso el contenido gástrico de los animales petrificados?

En mitad de la noche el convoy se detiene en una pequeña estación ferroviaria de la provincia de Liaoning tras un largo recorrido desde Beijing a través de la región nororiental de China. Durante las largas horas del día anterior, desde la ventanilla del tren sólo se veían monótonas extensiones de tierras pardas que parecían no tener límite. A la mañana siguiente, el paisaje no podía ser más desolador: una sucesión de colinas cubiertas literalmente de campos de maíz. En numerosos puntos el suelo se había agrietado y por las hendiduras de la fina capa de tierra arable afloraba el estrato rocoso. Pasado un pueblo llamado Sihetun, el conductor detiene el vehículo todo terreno al borde de una cantera impresionante. Hemos llegado a nuestro destino.

Historia geológica de la Tierra

En este lugar unos cien hombres golpean, machacan y revuelven la corteza de la tierra de un yacimiento que se ha localizado en las laderas de una cordillera. A lo largo de varios kilómetros se observan múltiples estratos de roca horizontales atravesados por unas estructuras en sentido vertical. Una auténtica cámara del tesoro para la historia geológica de la Tierra. Es fácil llegar a esta conclusión con sólo ver las planchas de piedra que me muestra Chen Pei-Ji, investigador especializado en Ciencias de la Tierra; forman parte de los hallazgos extraídos por los trabajadores en este yacimiento. Se trata de las filigranas impresas en la piedra de una enorme cantidad de fósiles y esqueletos de animales y vegetales: hojas, semillas, mosquitos, libélulas, coleópteros, arácnidos... También hay conchas, valvas y caparazones fosilizados de gasterópodos, moluscos, cangrejos y langostas, así como esqueletos mineralizados de peces, ranas y de unos esbeltos reptiles que, junto a cuerpos diminutos, presentan cuellos y colas extremadamente largos. De vez en cuando aparecen la coraza, el cráneo y otros huesos de tortugas de agua de mayor tamaño, así como la osamenta de saurios tanto de pequeñas como de grandes dimensiones. Entre todo aquel material óseo Chen descubre por doquier huellas impresionantes de flores y plumas de aves, desde finos plumones a robustas estructuras queratinosas de las alas.

Sobre todo hay una cosa que fascina a este profesor de la Universidad de Nanking: con frecuencia, al separar las finísimas láminas de las losas, el fósil que se conserva en su interior se fracciona en dos mitades idénticas, a modo de imágenes reflejadas en un espejo. Como si los hallazgos fósiles cumplieran los ideales chinos de belleza y simetría, al igual que ocurría con las famosas vasijas de la época de los emperadores Ming, de las que se fabricaban siempre dos ejemplares gemelos tanto en la forma como en los motivos decorativos. En la cantera de Sihetun es como si se abriera una ventana por la que pudiéramos contemplar el mundo que existió hace entre 120 y 140 millones de años, es decir, en el periodo geológico del Jurásico Tardío y el Cretácico Inferior. Además, hasta la fecha es única en el mundo y en los anales de las investigaciones paleontológicas, así como en la ciencia del desarrollo de los seres vivos. Aquí yacen depositados tal cantidad y tal variedad de fósiles que con ellos se podría reconstruir por primera vez en la historia una comunidad biótica o ecológica completa (biocenosis) del tiempo de los dinosaurios. En los sedimentos se han conservado gran número y variedad de especies que habitaban tanto en la tierra, como en las aguas de los ríos y los lagos. Este rico tesoro se completa con una abundancia increíble de microorganismos fósiles que debieron constituir entonces la base alimenticia de este ecosistema tan complejo y diversificado.

¿Cómo se creó este yacimiento de fósiles? 

Carnívoros

Mientras en otros lugares sólo se hallan huesos petrificados de saurios aislados, aquí se encuentra todo aquello que en su tiempo rodeó y formó parte de la vida de estos gigantes. Los científicos chinos lo denominan “Comunidad biótica de Jehol”. Jehol es el nombre de la antigua capital residencial de los emperadores chinos y también designa una provincia. ¿Cómo se originó esta inmensa fosa? En general, el hallazgo de fósiles es extremadamente difícil porque tienen que concurrir muchos factores para que una criatura muerta pueda librarse de entrar a formar parte del ciclo de transformación que afecta a la materia orgánica sobre la superficie terrestre y para que los sedimentos lleguen a sepultarla y se complete el proceso de mineralización, es decir, que se convierta en piedra. En el caso de microorganismos marinos las posibilidades de que esto ocurra son básicamente mayores que en los seres que habitan sobre la tierra, ya que los primeros, al morir, se hunden en el fondo, donde quedan protegidos del viento y de las inclemencias climatológicas. Además, aunque allí los sedimentos se están depositando constantemente sobre el cadáver, se estima que sólo uno entre muchos millones de individuos de una especie llega a convertirse en fósil con el paso del tiempo. Esto se debe a que la petrificación o mineralización de la materia orgánica depende, por otra parte, de la composición química de los sedimentos que intervienen durante esos cambios cíclicos que experimentan los cuerpos orgánicos enterrados entre las capas geológicas. Es decir, el fenómeno de fosilización está sujeto a un proceso en el que las placas que conforman la corteza terrestre, dispuestas a modo de mosaico, se desplazan, colisionan unas con otras, se apilan y forman plegamientos montañosos y, finalmente, junto a los fósiles contenidos en su interior, vuelven a convertirse en sedimentos por efecto de la erosión de rocas anteriores.

Piezas a analizar

En una obra publicada en 1830 y titulada Principios de geología, el fundador de la geología moderna, el escocés Charles Lyell, describía así las posibilidades de descubrir un fósil: “Raramente acontece que un animal terrestre sea transportado por corrientes de agua o por los ríos hasta el mar, pero aún es menos probable que ese cadáver arrastrado hasta el océano, una vez allí, no sea devorado por los tiburones… Pero aún suponiendo que resista a estos ataques y que se hunda y quede depositado en un lugar donde se acumulen los sedimentos, y aunque los innumerables peligros que acecharán al cadáver en lo sucesivo no logren borrar toda huella de él y éste consiga llegar hasta nosotros encerrado desde tiempos inmemoriales en la sólida roca, aún así ¿cómo podemos saber si alguna vez llegaremos a dar con él por pura casualidad, alojado como está en un punto diminuto en las profundidades del inmenso océano?” Entretanto, tenemos que agradecer a la Revolución Industrial del siglo XVIII el que, a pesar de todas estas circunstancias adversas, los paleontólogos hayan logrado reconstruir un panorama bastante completo de los últimos 600 millones de años de la historia geológica y del origen de la vida sobre la Tierra. En aquella época se perforó masivamente la corteza terrestre en busca de materias primas: combustibles fósiles (carbón) y minerales. 

En aquel tiempo, el inglés William Smith desarrolló la cronología de los estratos de roca, la estratigrafía Smith planteó que se podían determinar las diferentes estructuras geológicas, y por tanto las épocas en que éstas se habían formado, mediante los fósiles contenidos en sus diversas capas. Los estratos de roca, identificables por su color y disposición, muchas veces se han apilado unos sobre otros en lugares diferentes y de forma irregular. Pero el orden de sucesión de los fósiles sigue siendo el mismo. En la historia geológica de la Tierra, estos “fósiles guía” son como las páginas de un diario de piedra. 

Así se deduce forzosamente que el material petrificado que está situado a mayor profundidad, o sea, el más antiguo, corresponde a los fósiles más primitivos, y los de las capas más altas a los fósiles más jóvenes, es decir, a formas más evolucionadas. Esta afirmación está en la base de muchos enunciados de la teoría de la evolución. En el transcurso de más de dos siglos, y gracias al método estratigráfico, los especialistas en Ciencias de la Tierra han logrado encajar como en un puzzle los fragmentos de roca dispersos por todo el mundo, creando con ellos un cuadro de conjunto y de ahí, precisamente, el valor que tiene la biocenosis de Jehol para estos estudios.

Piezas únicas de esqueletos de dinosaurios

Un primer indicio sobre la génesis de este descomunal yacimiento viene dado por el estado de conservación de sus fósiles. Los esqueletos se han mantenido aquí íntegros o, como dirían los paleontólogos, articulados. Esto significa que se han hallado con sus piezas unidas como en un animal vivo. En algunos esqueletos de dinosaurios subsisten dentro del esqueleto, junto a restos de tejidos blandos, huevos sin poner, e incluso en ciertos casos hasta el contenido gástrico. Esto es muy poco habitual porque los cadáveres de los animales muertos son descuartizados por los carroñeros o necrófagos, que dispersan las distintas partes del esqueleto por todos los puntos cardinales. También es usual que cuando el proceso de descomposición de los restos mortales tiene lugar en el agua, en su etapa final el cráneo se separe del esqueleto y siga su propio camino. Sólo existen algunas excepciones a esta regla. ¿Acaso todas las especies de la comunidad biótica de Jehol  perecieron en el mismo lugar y al mismo tiempo y se cubrieron de sedimentos con tal celeridad que no les dio tiempo a que sus distintas partes constitutivas se fragmentaran? Chen me conduce hasta una pared escarpada de la cantera que está guarnecida con cintas de colores. En ella dominan los estratos grises. Entre ellos se observan abundantes residuos de tonos amarillentos. El profesor me invita a triturar estos sedimentos entre los dedos.

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