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Croacia
La Península Istria, enclave bañado por el mar Adriático
Para los amantes de Istria, esta región de Croacia es una tierra rica, mágica y bella, pues la península está dotada de maravillas naturales y enclaves arqueológicos excepcionales.
Istria es un corazón palpitando en mitad del mar Adriático. Según cuentan ciertas mitologías, el mar es un "privilegio divino". Hasta tal punto que sólo el Apocalipsis describe un mundo sin él. Para los istrios, esa península istria bañada por el Adriático e inundada de la luz mediterránea sigue siendo una tierra mágica. Allí los conquistadores romanos fueron los primeros en enamorarse de su belleza, cuando la costearon hacia el 177 a. C. para perseguir a los piratas.
Hay un lugar imprescindible, llamado Vrh (“cumbre”). Desde lo más alto de su iglesia se divisan los 30 campanarios de los pueblos circundantes, igual que desde la colina que domina Momjan se adivinan los contornos de Venecia. El observador se siente entonces conectado al mundo. Diferenciar los contornos y las luces de las ciudades lejanas; observar los barcos, los palacios construidos; escuchar las campanas... Cada uno de esos pequeños instantes significa sentirse en casa.
Rovinj, ese “Saint-Tropez del Adriático” pinta bellos paisajes, casas con balcones, viñedos y olivares, naturalezas muertas de frutos locales, peces atrapados en las redes... Esta región conmueve a los recién llegados. Es una parada costera que no puede faltar si se viaja a la Península Istria. ¡Imprescindible!
Historia de guerras en la península Istria
A lo largo de los siglos, Istria ha cambiado muchas veces de manos: veneciana, alemana, austríaca, francesa, austrohúngara e italiana. Grandes catástrofes ha tenido que soportar. Los historiadores cuentan que la Guerra de los Uskoks (1615-1617) trajo destrucciones irreparables. Aquellos cristianos que se resistieron a la ocupación turca combatían por tierra y mar . Eran una especie de bandoleros de los mares. ¡Aquellas historias de bandidos que hacían temblar! Después de los piratas llegaron las epidemias de peste que diezmaron a la población. El último gran éxodo vino cuando en 1945 expulsaron a los italianos de Istria. De pronto, las ciudades se quedaron vacías...Parece que las agujas del reloj dejaron de marcar la hora.
Península Istria, tierra prometida
Tras cada desastre, Istria se repoblaba, como una tierra prometida, aunque no era fácil ganarse la vida: los poetas cantaban historias de labriegos de manos callosas, mientras los artistas populares pintaban las iglesias, fabricaban instrumentos de música o bordaban extraños motivos. Todavía hoy, muchos pueblos de la franja interior están medio abandonados. En las casas ruinosas, tras los portales renacentistas o góticos, la tercera edad observa a los paseantes alrededor de la fortaleza que la fotografían, con sus tumbas venecianas, sus preciosas capillas, sus pilastras y sus balaustradas. El arte istrio cautiva por su clasicismo.
Hay que toparse con los paisajes de la iglesia de Santa María, cerca de Beram, para contemplar sus frescos. Quien sea el afortunado de contemplarlo se quedará maravillado ante esa obra maestra del gótico tardío, pintada en 1474 por Vincent de Kastva o con las figuras de la Expedición de los Reyes Magos y de La Danza Macabra. Con objeto de penetrar el alma istria, el visitante debe entrar en todas las iglesias posibles, desde las más modestas, siempre agraciadas con algún hermoso detalle, a las urbanas, sin olvidar las voluptuosas catedrales. Sin la arquitectura sacra no se conoce Istria.
Paisaje istrio, naturaleza por los cuatro costados
Por otro lado, hay que destacar los caminos que atraviesan los bosques. La diversidad del paisaje istrio: los valles profundos donde se entrecruzan las carreteras y los pequeños ríos, las viñas y las oleadas de hileras de olivos, los campos labrados, las grutas escarpadas y los bosques infranqueables. Faisanes, perdices, codornices, becadas, ardillas, conejos, jabalíes...los menús locales son inimaginables sin la caza y las setas, entre las cuales figura la preciosa trufa.
Aunque la cabra es el emblema de Istria, la aceituna es la esencia, el alimento primero y la garantía de longevidad. Observando durante las estaciones las metamorfosis del olivo bendito, se aprecia “la floración del olivo es pura magia”.
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© Texto: Ana Palicio Pire
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