Expedición invernal al K2. Día 16. Noche en el Campo 2, a 6.500 metros y -50ºC

Pese al fuerte viento y al frío extremo (-46ºC), Sergi Mingote y Juan Pablo Mohr han subido al Campo 2. Hay que continuar con el proceso de aclimatación. Les espera una noche muy dura. Mañana descansarán en el Campo Base.

Pedro Gil

Sergi Mingote haciendo noche en Campo 2
Sergi Mingote haciendo noche en Campo 2

A la 12:59 de ayer, 4 de enero, le enviamos un mensaje a Sergi. “¿Ya en el CB?” A las 14:10 contestó: “No amigo!!! C2. Con mucho frío, pero cumpliendo JP (Juan Pablo Mohr) y yo nuestro programa”. A los pocos minutos recibimos el parte de situación: “Ahora lo que no siento son las puntas de los dedos. Estoy a cubierto en la tienda, metido dentro del saco de dormir, con el buzo de pluma, con el mono integral de power stretch y con una malla pantalón y la camiseta térmica ¡Con un gorro y las botas puestas botas!”.

Sergi ¿has pensado que esa molestia en la punta de los dedos podría estar provocada por escribir los partes diarios? Un gran profesional. Pero seguro que podremos esperar un día a conocer los detalles. Lo importante es que se encuentren bien.

El doctor Íñigo Soteras ha enviado hoy una nueva colaboración, que publicamos íntegra en En directo, la sección donde colgamos la última hora de la expedición. En ella nos habla acerca del proceso de adaptación a las bajas temperaturas:

“La mayoría de las personas experimentamos frío en las manos y los pies cuando nos exponemos a bajas temperaturas. Esto es debido a que la respuesta normal al estrés por frío es disminuir el flujo sanguíneo de las extremidades y así disminuir la pérdida de calor que se produce por la temperatura exterior. Pero este proceso origina un empeoramiento de la temperatura en las manos y pies, aumentando el riesgo de congelación y una pérdida de habilidad para realizar tareas físicas. Así pues, una respuesta significativa de vasoconstricción puede no ser beneficiosa si tienes que vivir y trabajar en estos climas. Las personas adaptadas al frío han demostrado que su centro termorregulador les permite tener más flujo sanguíneo en la periferia y la piel más caliente. Lo que facilita trabajar más seguro y eficientemente en los climas fríos.”

Atendiendo a la información enviada por Sergi, Juan Pablo y él decidieron, pese al fuerte viento y al frío extremo (-46ºC), subir al Campo 2 (C2), situado a 6.556 metros de altitud. Hay que continuar con el proceso de aclimatación y una invernal al K2 no da tregua.

En el ascenso al C2, Mingote y Mohr se encontraron con Ali Sadpara quien les informó de las duras condiciones que encontrarían 

“Nos cruzamos con Ali, su hijo y John Snorri en una zona de hielo azul y verticalidad extrema. Ali exclamó: "Apo Sergi (“viejo Sergi”), ya no hay nadie por arriba y el viento es muy fuerte. ¡Ha roto varias tiendas; nosotros bajamos!”

Sergi comprobó que la advertencia de Ali era certera: “Desde ese punto la cosa se ha complicado, como bien decía Ali: mucho viento y tramos muy verticales donde las puntas de los pies ya parecían no existir.” Hoy les espera una noche muy dura. Mañana descansarán en el Campo Base.

Fernando Garrido en la sede de Aragon Aventura.
Fernando Garrido en la sede de Aragon Aventura.

Al César lo que es del César

Fernando Garrido es el alpinista que subió por primera vez una cumbre de 8.000 metros en solitario, en invierno y sin oxígeno. Fue el 6 de febrero de 1988 en el Cho Oyu (8.201m), la sexta montaña más alta de la Tierra. Es el alpinista que, desde marzo de 1986, ostenta el récord mundial de permanencia en altitud tras pasar 62 noches en la cumbre del Aconcagua, a 6.962 metros.

Fernando Garrido es el alpinista español que, en solitario, en invierno y sin oxígeno, ha llegado más alto en el Everest: a 7.800 metros. Fue en febrero de 1993

GEO ha conversado con Garrido. Hemos recordado sus principales expediciones en solitario y, por supuesto, las invernales.

Hablamos de la conquista de ese primer ochomil mundial.

“La subida al Cho Oyu la recuerdo como la más bonita de mi vida. El descenso fue, digamos, entretenido. Hice un vivac a 7.600 metros, sin tienda, metido en el saco y acurrucado junto a una piedra. Sobre todo, tuve mucha sed. No había subido el hornillo para derretir nieve, ni nada de comida.”

Fernando pasó toda la noche dándose masajes para dejar de tiritar y paladeaba trocitos de hielo intentando saciar la sed. Esto sucedió en 1988. A los cuatro años regresó al Everest con la intención de hacer la invernal en solitario. Nadie lo había intentado y le pareció un reto formidable. Con la ayuda de su libro 8.000 metros, solo y en invierno, recordamos los detalles de esa aventura.

“El 26 de enero logramos poner la tienda a 6.500 metros. Me despedí de los sherpas y me quedé solo. Habíamos subido suficiente material y comida para dos semanas pues mi intención era la de no volver a bajar hasta haberlo intentado.” A los cinco días de ascensión en solitario, llegó a 7.700 metros.

La anotación de su diario refleja la dureza de la situación: “Muy mala noche. El cielo está negro, empieza a nevar fuerte. El termómetro marca 45º bajo cero. Intento pensar lógicamente: ¿cuántas posibilidades tengo de llegar a la cumbre y, sobre todo, de poder bajar después?

Fernando abandonó su intento y afortunadamente pudo contarlo. 

La altura que alcanzó en el Everest nadie la ha superado en solitario.  A sus 63 años, Fernando sigue guiando expediciones de alta montaña. Al César lo que es del César.

#K2winterexpedition2021

http://racetracker.es/rt/K2WinterExpedition2021

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