Expedición invernal al K2. Día 19. Dormir a 6.500 m pasa factura y las comunicaciones fallan

Una de la situaciones menos agradables en la vida de un alpinista es la de visitar la letrina, y si es en un Campo Base invernal, a 5.500 metros, mejor no entrar en detalles. A este contratiempo inevitable se une el fallo de las comunicaciones debido al viento.

Pedro Gil

Sesión de yoga en el Campo Base
Sesión de yoga en el Campo Base

Las tres noches en altura le pasaron factura a Sergi Mingote. "Esta tarde (la del 6 de enero) estaba muy feliz y motivado porque había podido escribir a mi familia. Pero, poco después, mi estomago ha dicho que él no estaba tan feliz. Llevo toda la tarde “corriendo” hacia el helador WC, que evitaré explicaros cómo es...", cuenta.

Pese a este contratiempo, junto con Juan Pablo Mohr, se reencontraron con sus compañeros reconociendo que la vida es menos difícil en el Campo Base: "tenemos comida y bebida caliente. Una tienda más grande, con un colchón mejor."

Las bajas temperaturas del CB son una bagatela. "Seguimos durmiendo a -25°C; no es tan malo cuando has pasado tres noches a -40°C y con vientos de unos 70 km/h intentando destrozar nuestros dos metros cuadrados de tienda".

Visitar la letrina

El viento está afectando a las comunicaciones. Un breve mensaje nos informa que solo funciona la señal del satélite al que se conecta el inReach. Pero Sergi Mingote parece haberse recuperado de sus problemas estomacales.

Un alpinista enfrenta situaciones de alto riesgo, debe tomar decisiones en décimas de segundo y otras, en las que mantener la calma y la sangre fría te salva la vida. Sin tanta carga dramática, una de la situaciones menos agradables en la vida de un alpinista es la de visitar la letrina y si es en un Campo Base invernal, a 5.500 metros, comprendemos en toda su amplitud el comentario de Sergi (“hacia el helador WC, que evitaré explicaros como es...")

Letrinas en el Campo Base del Everest, invierno de 2018. Foto: Pedro Gil
Letrinas en el Campo Base del Everest, invierno de 2018. Foto: Pedro Gil

GEO ha hablado con Lina Quesada, una de nuestra mejores himalayistas. Estuvo en el K2 en 2019, y si la situación lo permite, volverá este año: el K2 es una cumbre que se le resiste. Le preguntamos cómo es el día a día allí.

“Partimos de la base de que todo es muy incómodo y que hay una gran falta de higiene. Afortunadamente, hace ya unos años se determinó que cada expedición tuviese un punto para hacer sus deposiciones”. Hay un bidón que debe ser usado obligatoriamente por todos los componentes del grupo, cubierto por una tienda.

Estas tiendas, como se observa en la foto, suelen ser de mayor altura y menor superficie. Por supuesto no existe inodoro. “Si te surge una situación como la Sergi, imagínate lo que es quitarse la ropa y volverte a vestir…” Lina reconoce que en algunas de sus conferencias le han preguntado sobre el particular y admite que es posible que esa dificultad e incomodidad sean factores que alejen a las mujeres de la práctica del alpinismo.

¿Cómo se gestionan los residuos?

GEO ha consultado con responsables de empresas pakistanís que prestan servicios de logística a expediciones y la información es confusa. Cada alpinista paga 68 dólares a un organismo, la Central Karakoram National Park (CKNP), que es la autoridad encargada de gestionar el Parque.

Los bidones cargados de excrementos son retirados por porteadores. Lo que sucede en el trayecto nadie lo quiere saber

Esta tasa incluye el acarreo de los bidones al Campo Base y su posterior recogida. La información sobre lo que sucede con esos bidones al finalizar cada temporada es confusa. Todo da a entender que los bidones cargados de excrementos sí son retirados del Campo Base por porteadores o mulas, pero lo que sucede en el trayecto nadie lo quiere saber.

Los porteadores o mulas se encargan de retirar los bidones llenos de excrementos.
Los porteadores o mulas se encargan de retirar los bidones llenos de excrementos.

Lina Quesada confirma esas sospechas.  “A los porteadores se les paga para que se lleven los bidones y los tiren en una grieta del glaciar donde no se producen filtraciones hacia el Campo Base. Se supone que esos bidones hay que llevarlos a un puesto de control. Pero yo nunca lo he visto”.

Seguramente a esos porteadores, que son los más necesitados entre los necesitados en un país que encabeza los índices de pobreza, les quedan un poco lejos las preocupaciones medioambientales.

#K2winterexpedition2021

http://racetracker.es/rt/K2WinterExpedition2021

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