Una breve historia de la píldora anticonceptiva

Desde que la píldora anticonceptiva apareció hace más de 60 años, ha sido la forma preferida de control de la natalidad para millones de mujeres en todo el mundo. Hoy está tan disponible que es fácil olvidar que su desarrollo simbolizó un cambio revolucionario.

Bryony McNeil/Profesora de Biología Reproductiva y del Desarrollo, Universidad Deakin.

La historia de la píldora anticonceptiva tiene una parte oscura.
La historia de la píldora anticonceptiva tiene una parte oscura.

Antes del desarrollo de la píldora anticonceptiva, las opciones eran extremadamente limitadas y, generalmente, requerían la cooperación de la pareja masculina. También era ilegal en muchos países.

En 1916, Margaret Sanger, quien luego establecería Planned Parenthood, tuvo una visión de una nueva forma de anticoncepción: una que pudiera tomarse por vía oral, que no interfiriera con las relaciones sexuales y que no comprometiera la fertilidad futura.

La motivación de Sanger para crear una píldora de este tipo surgió de sus experiencias como enfermera en los barrios marginales de Nueva York

La motivación de Sanger para crear una píldora de este tipo surgió de sus experiencias como enfermera en los barrios marginales de Nueva York. Allí fue testigo de mujeres que sufrían los efectos de embarazos y partos repetidos, y muertes por abortos clandestinos.

Aunque la mayoría de las mujeres compartía el deseo de Sanger de mejores opciones anticonceptivas, el progreso fue lento. Debido a los numerosos obstáculos científicos, sociales, políticos y legales que superar, pasaron casi 50 años antes de que su visión se hiciera realidad.

Aunque la mayoría de las mujeres deseaba la llegada de la píldora anticonceptiva, el progreso fue lento.
Aunque la mayoría de las mujeres deseaba la llegada de la píldora anticonceptiva, el progreso fue lento. Foto: IStock.

Desarrollo científico de la píldora anticonceptiva

La fertilidad femenina depende de la maduración y liberación de un óvulo de los ovarios. Este proceso está regulado por un circuito de retroalimentación hormonal que incluye el ovario, el cerebro y la glándula pituitaria. La píldora funciona al interferir con este ciclo de retroalimentación y suprime la producción de óvulos. También hace que el cuello uterino produzca una mucosidad espesa que impide el movimiento de los espermatozoides.

La manipulación de este circuito de retroalimentación con fines anticonceptivos se remonta mucho antes de la píldora. Algunas medicinas tradicionales contienen compuestos que actúan de la misma manera que la píldora.

Sin embargo, solo en la década de 1930 se demostró de manera concluyente que se podía suprimir la fertilidad en conejas que recibían inyecciones de progesterona, una hormona que normalmente producen los ovarios durante el ciclo menstrual.

Se desarrolló un método para extraer grandes cantidades de progesterona de una especie de ñame silvestre nativa de México

Aunque efectivos, estos primeros experimentos fueron altamente ineficientes. La única fuente de progesterona era el tejido ovárico de los animales, y se requerían miles de ovarios para producir unos pocos miligramos de progesterona.

Este problema se superó a principios de la década de 1940, cuando se desarrolló un método para extraer grandes cantidades de progesterona de una especie de ñame silvestre nativa de México. Ésta también proporcionó otra gran ventaja: podía administrarse por vía oral y eliminaba la necesidad de inyecciones. Otra ventaja del extracto de ñame era que también contenía pequeñas cantidades de mestranol, un estrógeno. Estudios anteriores habían demostrado que éste podía reducir el sangrado intermenstrual, un efecto secundario común del tratamiento con progesterona.

Las píldoras anticonceptivas se probaron en mujeres de Puerto Rico.
Las píldoras anticonceptivas se probaron en mujeres de Puerto Rico. Foto: IStock.

Todos los elementos necesarios ya estaban en su lugar. Pero, antes de que la “píldora mágica” de Sanger pudiera lanzarse al mercado, era necesario probarla en mujeres.

Ensayos clínicos en humanos

Los planes iniciales para probar la píldora anticonceptiva en los Estados Unidos fueron efímeros, debido a las dificultades para reclutar suficientes mujeres para participar en el ensayo y las altas tasas de abandono debido a los efectos secundarios. Al final, las pruebas de la píldora se trasladaron a Puerto Rico, donde se probó en cientos de mujeres.

Representando un lado más oscuro de la historia de la píldora, a estas mujeres no se les informó que estaban participando en un ensayo experimental. Tampoco recibieron información sobre los posibles riesgos.

Durante el ensayo, dos mujeres murieron y casi el 20% de reportó efectos secundarios como dolores de cabeza, aumento de peso, náuseas y mareos

Durante el ensayo, dos mujeres murieron y casi el 20% de reportó efectos secundarios como dolores de cabeza, aumento de peso, náuseas y mareos. Éstos fueron causados ​​por los niveles muy altos de hormonas contenidas en la píldora. Algunas personas también experimentaron problemas de salud continuos como consecuencia de los tratamientos que recibieron.

A pesar de la gran cantidad de efectos secundarios, solo una de ellas en Puerto Rico quedó embarazada y el ensayo se consideró un éxito.

La píldora fue aprobada en Estados Unidos para el tratamiento de los “trastornos menstruales” en 1957 y, finalmente, como anticonceptivo en 1960. Un año después, en 1961, fue aprobada en Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido.

La píldora fue aprobada como anticonceptivo en EEUU en 1960.
La píldora fue aprobada como anticonceptivo en EEUU en 1960.

Aunque el lanzamiento de la píldora anticonceptiva se encontró con la oposición de la Iglesia Católica e incluso de algunas feministas, la respuesta en general fue abrumadoramente positiva. Las mujeres celebraron el nuevo control que tenían sobre su fertilidad. La píldora incluso se ha relacionado con mejores resultados educativos y sociales para éstas.

Esta nueva libertad tuvo un precio: los efectos secundarios eran comunes y algunas usuarias experimentaron complicaciones más graves, como derrames cerebrales, ataques cardíacos, coágulos de sangre y depresión. A través de su libro de 1969 “The Doctors' Case Against the Pill”, la escritora y activista Barbara Seaman expuso estos riesgos. Esto resultó en la introducción de un mandato en 1970 que requería que todas las píldoras incluyeran información sobre la seguridad del paciente.

En 1988, las píldoras de dosis alta finalmente se retiraron de la venta. Fueron reemplazadas por nuevas formulaciones de dosis bajas, que tienen un mejor perfil de seguridad y menos efectos secundarios

En 1988, las píldoras de dosis alta finalmente se retiraron de la venta. Fueron reemplazadas por nuevas formulaciones de dosis bajas, que tienen un mejor perfil de seguridad y menos efectos secundarios.

Hoy, ha pasado más de un siglo desde que Margaret Sanger anunció sus planes aparentemente imposibles para un anticonceptivo oral seguro y efectivo. La píldora sigue siendo el pilar de la anticoncepción basada en hormonas. Sin embargo, ya no es la única opción. La investigación en esta área está evolucionando rápidamente, y observamos con interés los avances que traerán los próximos 100 años.

Fuente: The Conversation.

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