Hallados en Sudáfrica los fósiles más antiguos de Homo erectus

Un trozo de cráneo encontrado en una excavación en Sudáfrica da un giro a la historia de los ancestros humanos más directos. El fósil de Homo erectus revela que esa especie ya vivía en el sur de África hace dos millones de años, lo que supone unos 200.000 años antes de lo que se creía.

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Cráneo reconstruido de Homo erectus hallado en el yacimiento sudafricano de Drimolen. Therese van Wyk, Universidad de Johanesburgo
Cráneo reconstruido de Homo erectus hallado en el yacimiento sudafricano de Drimolen. Therese van Wyk, Universidad de Johanesburgo

El hallazgo de varios fragmentos de cráneo de Homo erectus y Paranthropus de entre 2,04 y 1,95 millones de años de antigüedad en el yacimiento sudafricano de Drimolen revela que las dos especies fueron contemporáneas de los Australopithecus. Hasta ahora, se pensaba que estos últimos se habían extinguido antes de la aparición de los primeros Homo y Paranthropus en Sudáfrica, informa la agencia de noticias SINC. 

El fósil sudafricano tiene entre 2,04 y 1,95 millones de años, según un estudio de las universidades de Johanesburgo, La Trobe en Australia y la de Washington en San Luís (Estados Unidos). Identificados como DNH134, resultaron ser la tapa de una calavera que perteneció a un Homo erectus, uno de nuestros ancestros directos y que se conoce por haber emigrado desde África hacia el resto del mundo.

El equipo de la excavación en Drimogen (Sudáfrica). SINC
Equipo protagonista del hallazgo en la excavación de Drimolen. Andy Herries/SINC

Los restos encontrados en Sudáfrica se corresponden con los del cráneo de un niño de dos o tres años. El hallazgo es aún más interesante si cabe porque estos huesos suelen ser muy frágiles a esa edad. Junto a los fósiles, en las mismas capas estratigráficas del yacimiento sudafricano, los científicos también encontraron restos de Paranthropus, una especie primitiva de hominino bípedo que se extinguió hace más de un millón de años. 

“Nuestro hallazgo permite comprender cómo esta primera especie, más humana, se expandió en una gran parte del mundo y tuvo éxito durante tanto tiempo. La pregunta que tenemos que responder ahora es dónde se originó”, ha explicado a SINC Andy Herries, director del departamento de Arqueología e Historia de la de la Universidad de La Trobe y autor principal del trabajo. 

Entre 200.000 y 150.000 años antes de lo que se pensaba

El estudio, publicado ahora en la revista Science, confirma que el hallazgo de los restos de Homo erectus son los más antiguos que se conocen. Esta especie pudo vivir entre 200.000 y 150.000 años antes de lo que hasta ahora se pensaba.

"Antes de que encontráramos el DNH 134, sabíamos que el Homo erectus más antiguo del mundo era de Dmanisi, en Georgia, y que databa de hace 1,8 millones de años", dice Stephanie Baker, de la Universidad de Johanesburgo. El equipo recogió todas las pruebas disponibles, incluso restos de pequeños animales como murciélagos y lagartos hallados en la misma excavación y las sometieron a diversas técnicas de datación.

La datación de DNH 134 señaló no solo la edad, sino también que tres especies de ancestros del humano moderno vivieron a la vez en el yacimiento de Drimolen

Los resultados de la datación sugieren también que tanto el Homo erectus como el Paranthropus fueron contemporáneos de otro hominino: el Australopithecus, que hasta ahora se creía extinto antes de la aparición en Sudáfrica de las otras dos especies. La región donde se encuentra el yacimiento pudo reflejar un periodo de transición en el sur de África. A medida que las especies endémicas, como Australopithecus, se extinguieron, los nuevos migrantes, Homo y Paranthropus, se establecieron en su nuevo entorno sudafricano, sugieren los autores.

Homo erectus y Paranthropus tuvieron estrategias muy diferentes en términos de dieta, por lo que es posible que hayan podido vivir en el mismo paisaje al mismo tiempo, pero explotando diferentes nichos”, subraya Herries. Los investigadores aún deben confirmar si estas especies interactuaron o compitieron en el paisaje, y si lo hicieron, cómo fue ese contacto. 

Según los autores, posiblemente las tres especies se veían diferentes (Paranthropus era más pequeño que los otros dos) y usaban distintas partes del paisaje para evitar competir entre sí. «Paranthropus robustus comía plantas duras, raíces y tubérculos, por eso sus dientes eran realmente grandes», apunta Baker.

En comparación con las otras dos especies, los homínidos de Homo erectus eran altos y delgados. Y comían cosas que eran más fáciles de digerir, como frutas y bayas. También se alimentaban de carne, pero los paleoantropólogos no están seguros de cómo la obtenían, ya que esos primeros erectus aún no cazaban con armas.

El clima cambiante también pudo influir en la supervivencia de las diferentes especies. Mientras que Paranthropus y Australopithecus evolucionaron en climas cálidos y húmedos y se acostumbraron a ellos, los Homo erectus fueron capaces de cubrir largas distancias, lo que les dio ventaja cuando el clima empezó a cambiar de cálido y húmedo a frío y seco en Sudáfrica. Esto provocó que la masa de árboles disminuyera dando paso a las hierbas. Finalmente, los bosques fueron reemplazados por los pastizales africanos de la sabana que conocemos en la actualidad. 

 

Fuente: SINC

Referencia: A.I.R. Herries et al. “Contemporaneity of Australopithecus, Paranthropus, and early Homo erectus in S. Africa” Science 2 de abril de 2020    

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