La Luna es asimétrica, y ya sabemos por qué

La asimetría de la Luna ha sido uno de los grandes misterios que envuelven el estudio de nuestro satélite. Basándose en evidencias experimentales, un equipo de investigadores cree haber dado con la clave.

Mundo Geo

El misterio de la asimetría de la Luna podría haber sido resuelto. NASA
El misterio de la asimetría de la Luna podría haber sido resuelto. NASA

La Luna  sigue desvelando sus secretos. Lo hace lentamente, bien es cierto, pero cada día sabemos algo más de ella. Uno de los misterios que más intrigaba a los científicos a cargo de su estudio parece haber sido por fin desentrañado: su asimetría. Porque sí, y esto es algo que no todo el mundo sabe, nuestro satélite es asimétrico. Sus dos lados o caras, aunque lo parezcan, no son exactamente iguales.

Los investigadores han propuesto una posible nueva explicación, respaldada por evidencia experimental, que podría tener aceptación. La asimetría, según un reciente documento publicado en la revista Nature Geoscience, se debería a una distribución asimétrica de elementos radiactivos.

La Luna nos muestra siempre una misma cara por un fenómeno físico conocido como acomplamiento de mareas o rotación sincrónica. Esto que podría parecer muy complejo, se explica fácilmente: el satélite emplea el mismo tiempo en rotar sobre sí misma que en realizar su movimiento de traslación alrededor de la Tierra. 

Antes de que Galileo Galilei observará la superficie lunar, la idea más extendida es que estas zonas eran cuerpos de agua semejantes a los océanos terestres. De ahí que reciban el nombre de mares lunares. Las muestras de roca recolectadas por los astronautas de las misiones Apollo –apenas 380 kilos de material lunar–nos permitieron conocer su composición. Se trata de basaltos, un tipo de roca ígnea formada por el rápido enfriamiento de magma y cuyos minerales son muy ricos en hierro y magnesio. 

Es precisamente por esta razón, es decir, por el contenido de hierro y magnesio presente en las rocas basálticas, por lo que vemos estas regiones más oscuras que las del resto de la Luna.

La parte oculta de la Luna no fue observada hasta el año 1959, cuando la sonda soviética Luna 3 nos mostró las primeras imágenes

Sin embargo, en la parte oculta de la Luna la historia es bien diferente. La corteza no solo es más gruesa que en la parte visible, sino que presenta una composición totalmente diferente. La superficie es más pálida debido a la ausencia de machas de basalto, y además es más montañosa.

En base a estos datos, los investigadores interpretan que los flujos de basalto "rellenaron" gran parte de los cráteres de la cara visible de la Luna. Lo que no aciertan a explicarse es por qué esta cara tenía más actividad volcánica que la cara oculta.

Y ahí más. La cara visible presenta una región geoquímicamente muy extraña, inusualmente rica en elementos específicos (tierras raras, uranio y torio) con altas propiedades generadoras de calor, llamada Procellarum CREEP Terrane.

La existencia del Procellarum CREEP Terrane podría estar asociada con las llanuras de basalto, y sus propiedades generadoras de calor con su vulcanismo. De hecho, el modelado térmico del interior lunar sugiere que la desintegración radiactiva de potasio, torio y uranio podría haber proporcionado una fuente de calor del lado cercano durante miles de millones de años.

¿De dónde vino el CREEP?

Aunque se desconoce, es muy probable que lo hiciera como una consecuencia de la propia formación del satélite. La explicación más aceptada es que  se formó hace unos 4.500 millones de años tras la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte con la Tierra. El choque provocó que un gran número de material se proyectará al espacio... y la gravedad hizo el resto. 

Pero como hemos visto, no de forma homogénea.

La Luna es asimétrica

La existencia del Procellarum CREEP Terrane podría estar asociada con las llanuras de basalto. NASA

"Debido a la relativa falta de procesos de erosión, la superficie de la Luna registra eventos geológicos de la historia temprana del Sistema Solar", ha explicado el científico planetario Matthieu Laneuville del Earth Life Science Institute en Japón.

"En particular, las regiones en el lado cercano de la Luna tienen concentraciones de elementos radiactivos como el uranio y el torio a diferencia de cualquier otro lugar de la Luna. Comprender el origen de estos enriquecimientos locales de uranio y torio puede ayudar a explicar las primeras etapas de la formación de la Luna y, como un consecuencia, las condiciones en la Tierra primitiva ".

La esfericidad de los cuerpos celestes

Hasta ahora siempre habíamos creído que los planetas y otros objetos celestes compartían una misma cualidad: su esfericidad. Y así es, en realidad. Incluso en el caso de aquellos cuerpos que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar, la redondez es algo habitual. Para entender por qué ocurre esto hemos de remontarnos al origen del universo, cuando el polvo del espacio se empezó a concentrar y formó estos objetos celestes que hoy llamamos planetas.

Al tiempo que estas concentraciones de polvo se iban haciendo más grande, también lo hacía la gravedad. De ahí que llegados a un punto, la fuerza fue tal que el cuerpo celeste se contrajo de tal modo y desde todas las direcciones posibles, dándoles esa forma característica.

Pero, como es sabido, los cuerpos celestes no son completamente redondos. La Tierra, de hecho, podría ser una esfera perfecta si su región ecuatorial no experimentara una fuerza centrífuga mayor que la de las zonas polares. O dicho de otra manera, los puntos cercanos al ecuador describen un círculo mayor alrededor del eje de rotación del planeta que los que se encuentran en las zonas más altas. Y dado que todos ellos tardan el mismo tiempo en completar un giro, la velocidad de giro de las zonas ecuatoriales alrededor del eje de rotación es mayor.

Esta mayor velocidad produce una fuerza centrífuga mayor en la franja ecuatorial del planeta, por lo que el material de esta región se ve empujado "hacia afuera" con más fuerza que el resto del volumen de la Tierra, deformándolo.

Fuente: Sciencealert

Referencia: Elardo, SM, Laneuville, M., McCubbin, FM y col. Construcción de la corteza temprana mejorada en el lado cercano de la Luna por la depresión del punto de fusión del manto. Nat. Geosci 13, 339–343 (2020). https://doi.org/10.1038/s41561-020-0559-4