¿Qué es la capa de ozono y por qué se recupera ahora?

Un estudio de la revista Nature pone de manifiesto que las medidas adoptadas desde 1987 por el Protocolo de Montreal han estimulado su recuperación y generado cambios en los patrones de circulación aéreos del Hemisferio Sur.

Mundo Geo

La capa de ozono se recupera por las medidas del Protocolo de Montreal
La capa de ozono se recupera por las medidas del Protocolo de Montreal

Ni el COVID-19 ni la reducción de emisiones por el confinamiento mundial. La verdadera razón de la evidente recuperación de la capa de ozono hay que buscarla, según acaba de publicar la revista Nature, en la "profunda efectividad" de las medidas adoptadas en el marco del llamado Protocolo de Montreal, el único tratado ambiental internacional que limitó el uso de sustancias que la dañan y que ha sido ratificado por todos los países del mundo desde 1987.

La investigación, desarrollada por científicos de Estados Unidos, demuestra que las variaciones se han estancado y podrían incluso ser revertidas. "Este estudio se suma a la creciente evidencia que muestra la profunda efectividad del Protocolo de Montreal", ha subrayado la profesora de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) Antara Banerjee, investigadora que trabaja en la división de Ciencias Químicas de la Administración Atmosférica Oceánica Nacional (NOAA).

Según la experta, principal responsable del análisis que publica Nature y recoge EFEVerde, el Tratado "no solo ha estimulado la curación de la capa de ozono, también ha estimulado los recientes cambios observados en los patrones de circulación aéreos del Hemisferio Sur".

Una burbuja contra la radiación ultravioleta 

Pero vayamos por partes: ¿Qué es la capa de ozono y por qué es tan importante?

El término “capa de ozono” describe la zona de mayor concentración de moléculas de ozono en la estratosfera. La capa, que tiene un grosor de 10–20 Km. envuelve a todo el planeta como una burbuja y actúa como filtro contra la dañina radiación ultravioleta (UV) producida por el sol.

El ozono es un gas compuesto de moléculas de ozono (O3), que consiste de tres átomos de oxígeno. Las moléculas de oxígeno (O) en el aire que respiramos están formadas de sólo dos átomos de oxígeno. Las moléculas de oxígeno reaccionan para formar moléculas de ozono y, al mismo tiempo, las moléculas de ozono reaccionan para formar moléculas de oxígeno. Si el número de moléculas que se crean es el mismo que el de moléculas de ozono que se destruyen, la reacción se encuentra un equilibrio dinámico. Pero como este equilibrio es muy frágil, cualquier alteración puede dañar el proceso natural de formación y destrucción del ozono, lo que a su vez tiene serias consecuencias para la vida en la Tierra. 

Aunque las previsiones son optimistas, la recuperación de la capa de ozono a niveles anteriores a la década de 1980 llevará décadas

La capa de ozono es vital para la Tierra porque actúa como filtro de la radiación UV. Su presencia puede tener impactos severos sobre la salud humana y el medio ambiente del planeta. Si las moléculas de ozono se reducen más rápido de lo que pueden recuperarse, el resultado es un déficit de ozono. El agotamiento de la capa de ozono resulta en una reducción de su capacidad protectora y por tanto en una mayor exposición de la superficie terrestre a la radiación ultravioleta.

En 1987, con la entrada en vigor del Protocolo de Montreal que limita el uso de sustancias destructoras del ozono, como los gases clorofluorocarbonos (CFC) –sustancias químicas procedentes de aerosoles, pesticidas y disolventes, entre otros–, la capa de ozono empezó a recuperarse por primera vez a principios del año 2000, una vez que las concentraciones de esos componentes químicos en la estratosfera comenzaron a declinar.

De hecho, en 2019,  el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) confirmó en un comunicado que el agujero de ozono existente sobre la Antártida era "el más pequeño en 35 años", y que se había cerrado mucho antes que en años anteriores.

Sin embargo, aunque las previsiones son optimistas, la recuperación de la capa de ozono llevará décadas. Según Copernicus, se espera que las concentraciones de ozono no regresen a los niveles anteriores a la década de 1980 antes de 2060.

¿Agujero de ozono?

En los años setenta del siglo pasado, los científicos descubrieron que las sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO) dañaban la capa de ozono. Entre las décadas de los setenta y los noventa, las concentraciones de ozono sobre la Antártida disminuyeron hasta 70 por ciento de la concentración normal. Las sustancias agotadoras del ozono son sustancias químicas, básicamente hidrocarburos clorados, fluorados o brominizados, que tienen el potencial para reaccionar con las moléculas de ozono en la estratosfera. Si una sustancia solo está fluorada (no contiene cloro y/o bromuro), no es una sustancia agotadora del ozono.Las moléculas de ozono son muy sensibles y se destruyen ante la presencia de átomos de cloro o bromuro que, al reaccionar con el ozono, forman moléculas de monóxido de cloro o bromo y quedan libres para atacar mediante reacción en cadena destruyendo un átomo de oxígeno a la molécula de ozono y convirtiéndola en oxigeno molecular.

Este fenómeno de gran escala es lo que se conoce como el agujero en la capa de ozono. El agujero de ozono se forma cada año sobre la Antártida durante la primavera austral. Fue precisamente la aparición del primer agujero en la capa de ozono en la atmósfera la que llevó a 196 países y la Unión Europea a firmar el Protocolo de Montreal.

El agujero de ozono crece a finales de invierno y principios de primavera como consecuencia de las variaciones de temperatura

En 2006, el agujero en la Antártida alcanzó un récord cercano a 29 millones de kilómetros cuadrados. El agujero crece a finales de invierno y a principios de primavera a causa de las variaciones estacionales de temperatura, lo que provoca condiciones ambientales propicias para la destrucción del ozono en las regiones soleadas. Hasta ahora no ha aparecido en el Ártico un agujero tan grande y recurrente similar al descubierto en la estratosfera de la Antártida. Si lo hiciese, millones de personas que viven en el área estarían expuestas a mayores niveles de radiación UV. Al mismo tiempo, este evento podría fácilmente desplazarse al sur por los vientos de elevada altitud y presentarse sobre áreas densamente pobladas en los Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia.

Daños sobre la salud humana y el medio ambiente

Los daños provocados por el agotamiento de la capa de ozono sobre el ser humano y el medio ambiente del planeta son múltiples y diversos. Así, la exposición creciente a la radiación UV no solo puede reprimir el sistema inmunológico al dañar el ADN, sino también incrementar las enfermedades infecciosas, generar cánceres de piel y dañar los ojos. 

En plantas y animales tiene efectos adversos muy severos en las cosechas y en los bosques. La radiación ultravioleta cambia la composición química de diversas especies de plantas, disminuyendo la calidad de ciertos tipos de tomates, patatas y remolachas. Las pesquerías también se verían afectadas, pues la radiación UV daña a los organismos acuáticos, especialmente a los pequeños como el plancton, las plantas marinas y las larvas de peces, camarón y cangrejos, todos estos forman la base esencial de la cadena alimenticia acuática y marina.

 

 

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