El sol entra en una fase de baja actividad... pero tranquilos, no habrá una nueva glaciación

La nueva fase, conocida como "mínimo solar", no es nueva. El Sol experimenta cambios cíclicos en la producción de energía a lo largo de su vida útil, cambios que ocurren durante un período normal de 11 años de alta y baja actividad, caracterizados por la presencia de muchas y pocas manchas solares.

Mundo Geo

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Ninguno de los cambios que el Sol está haciendo en estos momentos provocará una nueva glaciación. Ni grande ni pequeña. Así de rotundos se manifiestan los científicos de la NASA que estos días han dado a conocer un hecho singular: nuestra estrella entra en una nueva fase, conocida como "mínimo solar", un periodo de menor actividad caracterizado por la presencia de un menor número de manchas en la superficie del Sol.

“El mínimo solar está en marcha, y es uno grande”, declaraba el astrónomo de la agencia espacial Tony Phillip al diario británico The Sun hace unos días. “Los recuentos de manchas solares sugieren que es uno de los mayores del pasado siglo. El campo magnético del Sol se ha debilitado, permitiendo rayos cósmicos extras en el sistema solar”.

Las manchas solares suponen áreas más frías en la superficie del Sol que indican zonas de intensa actividad magnética

Sin embargo, lo que está ocurriendo es algo relativamente normal. Las variaciones solares son múltiples y diversas. Quizá la más conocida para nosotros sea la que se refiere a los ciclos de las manchas solares, un proceso que se repite cada once años. En la actualidad, estamos en el ciclo 24 y, aunque los expertos no consiguen precisar cuándo será el siguiente exactamente, podríamos haber empezado ya el 25. 

De hecho, en diciembre de 2019, el Panel de Predicción Solar de la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, predijo que el fenómeno ocurriría en abril de 2020. Su predicción tenía una fiabilidad de más/menos 6 meses.

Por tanto, de no haber empezando ya, estaría a punto de hacerlo.

Una pequeña glaciación

Los ciclos solares están basados en el campo magnético del Sol, que cambia cada once años, con los polos norte y sur modificando sus posiciones. Sin embargo, desconocemos qué provoca estos cambios. Recientes descubrimientos sugieren que podría tener que ver con los alineamientos planetarios.

Dado que el campo magnético solar controla la actividad del Sol, los cambios de ciclo son fácilmente detectables

Los ciclos solares rara vez son percibidos desde la Tierra. Es posible percibir una mayor presencia de auroras durante el máximo solar, y también cierta afectación en las comunicaciones y los satélites de navegación. Los científicos que se dedican a su observación lo tienen más fácil: cuanto mayor es la actividad solar, mayor es el número de manchas que se aprecian en su superficie.

Durante el ciclo de mínimo solar, la radiación ultravioleta del Sol decrece. Esto incide sobre todo en la capa de la estratosfera, por lo que la atmósfera de la Tierra se reduce. Por contra, cuando el ciclo solar es máximo, la radiación ultravioleta aumenta, lo que contribuye a la generación de grandes tormentas, aunque los efectos sobre la temperatura del planeta son prácticamente inapreciables. 

Existen, sin embargo, otros ciclos de mayor duración cuya influencia sobre el clima sí puede ser más significativa.  Se trataría, por ejemplo, del llamado ciclo de Gleissberg, con un período de 72 a 83 años. Este ciclo fue el causante del famoso Mínimo de Maunder, cuando las manchas del Sol casi desaparecieron por completo de su superficie generando una pequeña glaciación.

Dentro del mínimo de Maunder, los astrónomos observaron aproximadamente 50 manchas solares. Lo normal hubiera sido entre 40.000 y 50.000 

El último mínimo de Mauner tuvo lugar entre los años 1645 y 1715, periodo que coincidió con la parte más fría de la llamada Pequeña Edad de Hielo.

Hasta hoy han existido seis mínimos solares similares al de Maunder desde el mínimo egipcio del 1300 a. C. Con ello, su aparición es muy irregular, con lapsos que van desde solo 180 años hasta 1.100 años. Actualmente estamos en el Máximo Moderno que empezó en 1780, cuando vuelve a reaparecer el ciclo de 11 años. 

Aumento de las temperaturas

La relación por tanto del mínimo solar con un periodo de caída de las temperaturas, terremotos y hambrunas tiene poco fundamento. De hecho, la polémica surge cuando el tabloide británico The Sun, citando a "científicos de la NASA", señala el temor que existe por la repetición de un nuevo Mínimo de Dalton.

Este fenómeno ocurrió a principios del siglo XIX, cuando la Tierra vivió un periodo de clima extremo que llevó a calificar el año 1816 como "el año sin verano". Las temperaturas cayeron entonces hasta mínimos no vistos, las cosechas se malograron y mucha gente murió de hambre como consecuencia de hambre y de frío.

El problema es que, para muchos científicos, este periodo anómalo no tuvo nada que ver con la actividad solar, sino con la colosal erupción del monte Tambora, en Indonesia, ocurrida en 1815.

Incluso si este nuevo mínimo solar durase un siglo, las temperaturas de la Tierra seguirían aumentando

Con ello, el propio equipo de Cambio Climático de la NASA ha señalado que hay seis veces más probabilidades de que las temperaturas del planeta sigan aumentando como consecuencia del efecto invernadero provocado por las emisiones de gases a la atmósfera, que de estas decaigan y generen una nueva mini glaciación a partir del nuevo ciclo del Sol. 

Parece, por tanto, que la fase que ahora empezamos será muy similar en intensidad al ciclo previo, según señalan tanto la NOAA como la NASA en sus predicciones.

Fuente: Science Alert

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