Solidarity, el megaestudio clínico contra el coronavirus

La Organización Mundial de la Salud ha iniciado un ensayo clínico que involucra a diez países y que incluirá miles de pacientes para probar cuatro tratamientos. Se espera tener los resultados en un mes.

Mundo Geo

Megaensayo clínico de la Organización Mundial de la Salud
Megaensayo clínico de la Organización Mundial de la Salud

El 18 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el que ya es el mayor ensayo clínico en la búsqueda de un tratamiento eficaz contra el nuevo coronavirus. Lo han llamado SOLIDARITY y probará cuatro de los tratamientos más prometedores existentes hasta ahora. El ensayo incluirá miles de pacientes de al menos diez países —entre ellos España—, aunque se espera que muchos más se unan se vayan uniendo según vaya avanzando. SOLIDARITY no tendrá un ensayo doble ciego, es decir,  ensayos donde tanto el paciente como el médico desconocen si se está administrando realmente el fármaco o un placebo.​ Dada la pandemia mundial, la OMS ha considerado priorizar la velocidad en detrimento del rigor científico. Se esperan los primeros resultados para dentro de un mes.

Ensayo clínico contra el coronavirus
La OMS inicia un megaensayo clínico contra el coronavirus. iStock

Según declaraciones de la experta en vacunas de la OMS Ana María Henao Restrepo a la revista Science, recogidos por la agencia Sinc, el megaensayo ha sido organizado en un tiempo récord de apenas dos semanas desde que la idea empezó a tomar forma. La rapidez es un requisito indispensable teniendo en cuenta la situación, pero no es la única particularidad.

De entre todas las opciones posibles, los cuatros tratamientos han sido escogidos no tanto por su potencial final como por la urgencia del momento

Básicamente, los responsables del ensayo se han fijado en medicamentos que ya se usaban para otras enfermedades pero que podrían ser útiles contra el SARS-CoV-2S. Esto, que se conoce en el mundo de la investigación médica como reposicionamiento de fármacos, tiene la ventaja de que se conoce la seguridad y perfil de toxicidad de dichos medicamentos, lo que permite acelerar enormemente su aprobación. Además, se ha tenido en cuenta que puedan existir en cantidades suficientes como para tratar a millones de personas.

Cuatro medicamentos contra el ébola, la malaria, el VIH y el MERS

La eficacia de los fármacos puede depender del momento de la enfermedad en que se utilicen y también de las posibles combinaciones. En estos momentos, los medicamentos elegidos por los responsables médicos de la OMS son:

Remdesivir

Desarrollado por la farmacéutica Gilead Sciences para tratar el virus del Ébola, no dio buenos resultados cuando se probó durante 2018 y 2019 en la República Democrática del Congo. Sin embargo, un año antes sí se había mostrado eficaz en el laboratorio contra los virus del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS) y el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), primos hermanos del COVID-19. El remdesivir es un inhibidor de la ARN polimerasa, la proteína que permite al virus replicarse y multiplicarse en nuestras células.

Aunque arece bastante seguro, es “intravenoso” y, aunque aún no se puede conocer su precio, previsiblemente será “caro”, es el único de los fármacos escogidos que no había sido aprobado aún para su uso.

Cloroquina e Hidroxicloroquina

Son dos de los fármacos más consultados y populares ahora mismo, en especial después de que el presidente Donald Trump hablara de ellos en rueda de prensa como un game changer. Lo hizo a partir de un artículo científico absolutamente preliminar en el que combinaban en unos pocos pacientes hidroxicloroquina con el antibiótico azitromicina, administrado para prevenir sobreinfecciones bacterianas.

Ambos, la cloroquina y su derivado la hidroxicloroquina —aparentemente menos tóxico— son fármacos baratos que se han usado en el tratamiento contra la malaria y en algunos casos de artritis reumatoide. Sus posibles acciones contra el virus son diversas, pero la principal tiene que ver con su entrada y dispersión.

Varios ensayos clínicos además de SOLIDARITY van a estudiar su eficacia. En España, el ensayo TOCOVID valorará el uso combinado de hidroxicloroquina y azitromicina con o sin un inmunosupresor para evitar la enfermedad pulmonar grave. En otro ensayo también se estudiará el uso de hidroxicloroquina para la prevención del contagio.

Ritonavir/Lopinavir

Esta combinación de fármacos fue aprobada en el año 2000 para el tratamiento del VIH. Funcionan como inhibidores de la proteasa del virus, una proteína que este necesita para madurar y poder volver a infectar una vez que se ha replicado en nuestras células. Y parecen actuar también contra los coronavirus. Ha mostrado eficacia contra el MERS en monos titís y contra el SARS en humanos, aunque los resultados no llegaron a ser concluyentes.

Las primeras noticias de su uso contra la COVID-19 no son positivas.

Ritonavir/Lopinavir más interferón-beta

Otro de los grupos de tratamiento del megaensayo consistirá en añadir interferón-beta al dúo ritonavir/lopinavir. El interferón-beta es un inmunomodulador con cierta capacidad antiviral que también mostró eficacia contra el MERS en monos titís. Por su naturaleza, es necesario determinar el momento adecuado para su utilización. Como sucede con los corticoides, que reducen la inflamación, su uso puede ser positivo en ciertas fases de la enfermedad, pero perjudicial en otras.

Ensayo a escala europea

Paralelamente a Solidarity, se ha iniciado también en Europa un gran ensayo a escala europea, llamado Discovery, capitaneado desde el INSERM francés. Incluirá 3.200 pacientes de siete países diferentes, entre ellos también España. Los tratamientos escogidos han sido los mismos, con la excepción de que la cloroquina no se administra aislada sino junto con la combinación ritonavir/lopinavir (este dúo de fármacos no se probará si no es en combinación con cloroquina o interferón-beta). Los datos de este estudio se podrán añadir a los procedentes de SOLIDARITY, aumentando así la potencia del trabajo.

Con ello, ninguno de los ensayos parece que deparará la aparición de un tratamiento de efectividad total. Sin embargo, cualquier resultado positivo será bienvenido. Ya sea por reducir la mortalidad en los pacientes más graves, por acortar el tiempo de estancia hospitalaria, por proteger a los sanitarios o por dificultar las cadenas de contagio, ayudando a lo que ya todos conocemos como “aplanar la curva”.

Fuente: Sinc

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