La vitamina C no evita la gripe, pero protege de sus daños colaterales

Los remedios caseros para la gripe son muy variopintos. Aquellos que peinamos canas recordamos la leche calentita con miel o con una yema de huevo, incluso con algo de ponche. Pero hay uno que sobrevive al paso del tiempo y es el más conocido y aceptado: la vitamina C.

Guillermo López Lluch/Catedrático del área de Biología Celular. Investigador asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes, Universidad Pablo de Olavide.

La vitamina C podría prevenir los daños oxidativos provocados por la gripe a largo plazo.
La vitamina C podría prevenir los daños oxidativos provocados por la gripe a largo plazo.

¿Hay alguna razón con base científica para recurrir a la vitamina C como remedio frente a la gripe? No, no la hay para los síntomas directos. Aunque sí para las posibles secuelas.

Aunque algunos estudios han mostrado cierta capacidad de la vitamina C para prevenir algunos de los síntomas de la gripe, la realidad es que presentan problemas de diseño. De hecho, cuando se ha realizado un estudio exhaustivo analizando múltiples intentos para determinar si el tratamiento con ella de verdad mejora, los resultados han sido nulos o muy modestos y solamente con dosis excesivamente altas tales como un gramo diario. Muy lejos de lo que contiene un vaso de zumo de naranja o un puñado de fresas, por ejemplo.

Los últimos estudios sobre análisis clínicos -lo que conocemos en el mundo científico como metaanálisis y revisiones sistemáticas- concluyen tajantemente que solo las vacunas producen efectos preventivos

De hecho, los últimos estudios sobre análisis clínicos -lo que conocemos en el mundo científico como metaanálisis y revisiones sistemáticas- concluyen tajantemente que solo las vacunas producen efectos preventivos, mientras que el efecto de la vitamina C es insignificante o nulo en cuanto a los síntomas directos de la gripe.

Vitamina C: un gran antioxidante soluble

Nuestro cuerpo dispone de antioxidantes moleculares que se pueden clasificar como hidrosolubles o solubles en agua, como la vitamina C y el glutatión, y liposolubles o solubles en grasas, como la coenzima Q10 y la vitamina E.

Muchas personas acuden a la Vitamina C para aliviar los síntomas de la gripe.
Muchas personas acuden a la vitamina C para aliviar los síntomas de la gripe. Foto: IStock.

Éstos cumplen una función esencial: reducen los niveles de radicales libres provenientes del metabolismo del oxígeno o el nitrógeno, como el superóxido o el agua oxigenada, y otros más reactivos que atacan fuertemente al ADN, produciendo mutaciones, como el radical hidroxilo o el peroxinitrito.

Los antioxidantes solubles en agua reducen el daño oxidativo, eliminando algunos de estos radicales libres. Por su parte, los solubles en grasas bloquean la oxidación de las membranas previniendo múltiples efectos sobre la actividad celular. También evitan la muerte de las células por un mecanismo conocido como ferroptosis.

Los antioxidantes necesitan enzimas que los reciclen

Para que un antioxidante sea útil en nuestras células necesita enzimas que los reciclen continuamente. Así se crea un ciclo en el que la versión activa de la molécula antioxidante se consume una y otra vez al reaccionar contra los radicales, pero las enzimas antioxidantes presentes en las células las reciclan para que pueda volver a reaccionar.

Para que las moléculas antioxidantes puedan cumplir su función deben disponer de enzimas antioxidantes en suficiente cantidad y capacidad como para reciclarse sin parar

A esto se le conoce como ciclo de oxido-reducción, ya que el antioxidante se oxida y reduce al radical libre, eliminándolo. Por lo tanto, para que las moléculas antioxidantes puedan cumplir su función deben disponer de enzimas antioxidantes en suficiente cantidad y capacidad como para reciclarse sin parar.

Diversas fuentes naturales de Vitamina C.
Diversas fuentes naturales de bitamina C. Foto: IStock.

Por eso, atiborrarse de suplementos antioxidantes no tiene mucho sentido si lo que no funciona en nuestro cuerpo son las enzimas que mantienen a estas moléculas activas. Y cuando el cuerpo se encuentra en desequilibrio, como ocurre en enfermedades crónicas metabólicas o en el envejecimiento, estas enzimas antioxidantes funcionan relativamente mal o casi desaparecen.

La vitamina C podría prevenir daños a largo plazo

Todos conocemos los síntomas de la gripe: tos, mucosidad, malestar general, fiebre y dolor articular. Sus virus invaden las células y generan una respuesta del sistema inmunitario que produce un efecto inflamatorio general que genera fiebre y el dolor articular característico.

En todo este fenómeno inflamatorio se generan radicales libres de oxígeno que añaden más daño aún al directo que produce el propio virus. Una mayor producción de radicales libres durante la gripe genera una serie de daños en células y tejidos que pueden agravar procesos degenerativos y acelerar la acumulación de basura celular.

Estos daños, a largo plazo, podrían estar detrás de las secuelas que se han asociado con epidemias de gripe y que acaban generando muertes prematuras incluso años después

Estos daños, a largo plazo, podrían estar detrás de las secuelas que se han asociado con epidemias de gripe y que acaban generando muertes prematuras incluso años después.

La vitamina C en el tratamiento de la gripe es muy útil para prevenir el daño oxidativo que se produzca por los efectos inflamatorios derivados de la infección por el virus.
La vitamina C en el tratamiento de la gripe es muy útil para prevenir el daño oxidativo que se produzca por los efectos inflamatorios derivados de la infección por el virus. Foto: IStock.

Por eso, el uso de antioxidantes podría considerarse una terapia preventiva de los daños oxidativos generados por la inflamación general producida por la infección vírica tanto de gripe como de la Covid-19.

Un exceso moderado de ésta previene daños oxidativos sin efectos secundarios. Y, como se elimina rápidamente, toda ayuda es bienvenida, aunque no reduzca mucho los síntomas

Podríamos, por tanto, considerar que la vitamina C en el tratamiento de la gripe es muy útil para prevenir el daño oxidativo que se produzca por los efectos inflamatorios derivados de la infección por el virus. En una persona bien alimentada no sería muy necesario. Sin embargo, en casos de deficiencia o en personas mayores, más vale prevenir que curar.

A fin y al cabo, un exceso moderado de ésta previene daños oxidativos sin efectos secundarios. Y, como se elimina rápidamente, toda ayuda es bienvenida, aunque no reduzca mucho los síntomas.

Fuente: The Conversation.

The Conversation

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