Expedición invernal al K2. Día 18. ¡Protección solar también en el K2 invernal!

Sergi Mingote y Juan Pablo Mohr descansan en el Campo Base después de tres días en altura. Es el momento de prestar atención a los problemas nocivos de la exposición al sol en la piel y los ojos.

Pedro Gil

Sergi Mingonte y Juan Pablo Mohr en el Campo 2 aplicándose protección solar.
Sergi Mingonte y Juan Pablo Mohr en el Campo 2 aplicándose protección solar.

El doctor Iñigo Soteras, en una nueva colaboración con GEO, nos sorprende con esta información:

“Siempre relacionamos el riesgo de la exposición al sol con el verano. Sin embargo, durante el periodo invernal es tanto o más importante tomar precauciones contra los efectos nocivos del sol sobre la piel y los ojos, especialmente en altitud. Un campo base es el único lugar donde se observan quemaduras en el paladar. Se producen al caminar los alpinistas con la boca abierta para poder respirar en ese aire tan liviano; mientras, los rayos del sol reflejados por la nieve penetran en la cavidad oral.

Sergi Mingote y Juan Pablo Mohr descansan en el Campo Base después de pasar tres días en altura. Carlos Garranzo prosigue su recuperación tras sufrir una parasitosis gástrica

Los efectos adversos de la exposición solar

Los alpinistas se enfrentan a unas condiciones que aumentan su exposición a los rayos solares, advierte el doctor Soteras.

Se pueden resumir en estas:

  • La reflexión ambiental: aproximadamente, la nieve fresca refleja el 80-90% de la luz; la nieve antigua, el 60%; el hielo, el 25%; el agua, el 20-30%. Las nubes sólo disminuyen un 20% la radiación UVB.
  • La altitud: los rayos ultravioleta (UV) aumentan un 3% cada 100 metros de altitud hasta los 2.000 metros. A partir de esta altitud el aumento es más rápido.
  • La latitud: la exposición es mayor a latitudes bajas, cercanas al ecuador.

En resumen, estamos en un entorno hostil para el ser humano y debemos adoptar las medidas de prevención adecuadas.

Los efectos adversos de la exposición solar se dividen en agudos y crónicos. Entre los agudos destacan el eritema solar, la quemadura solar, la inmunosupresión y la mayoría de las enfermedades de la piel producidas o desencadenadas por el sol.

Entre los crónicos destacan el envejecimiento de la piel y el cáncer de piel.

En verano, la radiación predominante es la UVB; en invierno, se reducen y dejan paso a los rayos UVA. Estos representan la mayoría de los rayos ultravioletas que alcanzan la superficie terrestre (90% al mediodía) y, dado que entre el 30 y el 50% penetra a niveles profundos de la dermis, son responsables de buena parte de los efectos cutáneos agudos y crónicos de la radiación ultravioleta.

La quemadura solar se produce por una exposición excesiva a los rayos ultravioletas.

En caso de producirse quemaduras, el uso de compresas húmedas o pomadas hidratantes puede aliviar las molestias. El gel de diclofenaco 0,1% puede acelerar la mejora del dolor y el eritema. La quemadura se resuelve en 4-7 días.

El dolor y la inflamación se puede tratar con ácido acetilsalicílico (500 mg cada 6-8 horas), ibuprofeno (400-600 mg cada 6-8 horas) o paracetamol (1 gr cada 8 h).

Atención a la oftalmia de las nieves

Hay que prestar especial atención a los ojos, que también sufren mucho en alta montaña. La oftalmia de las nieves es una inflamación superficial de la conjuntiva y de la córnea, producida por una quemadura por radiaciones solares UVB.

Entre 4 y 12 horas de exposición provocan enrojecimiento del ojo, fotofobia intensa, lagrimeo, escozor en los ojos y fuerte dolor.

La radiación ultravioleta se absorbe en exceso por la córnea y puede lesionar el ojo. Producir una conjuntivitis y una disminución de la visión o ceguera, casi siempre temporal. La exposición crónica a la luz solar, sin protección, puede producir cataratas.

Manta termica protectora oftalmia de las nieves.
Manta termica protectora oftalmia de las nieves.

En alta montaña hay que utilizar lentes capaces de filtrar las radiaciones ultravioletas. Se aconseja un filtro de categoría 4. El color claro u oscuro del cristal no influye en su capacidad de filtración.  

  • En caso de perder las gafas, la manta térmica nos puede ser de utilidad.
  • El uso de gorra reduce la exposición casi a la mitad.
  • Las máscaras faciales de neopreno, utilizadas para el frío extremo, también son útiles para la radiación solar.

La inflamación de la córnea por rayos ultravioleta se resuelve generalmente en un período de 24 a 76 horas. El tratamiento recomendado es: