La importante función del hueso más pequeño del cuerpo humano

El estribo es el hueso más pequeño del cuerpo humano y vital para la función de la audición. Junto con el martillo y el yunque, forman una cadena llamada huesecillos. Conozcamos algo más sobre éstos y cómo trabajan.

Vicente Alcaíde

El hueso más pequeño del cuerpo humano s el estribo y se encuenta en el oído medio.
El hueso más pequeño del cuerpo humano s el estribo y se encuenta en el oído medio.

El hueso más pequeño e interno de nuestros huesecillos auditivos que se encuentra en el oído medio es el estribo. Con el yunque y el martillo trabajan juntos formando una cadena auditiva, que es la responsable de transmitir ondas sonoras desde el aire exterior al laberinto lleno de líquido (cóclea).

Los huesecillos del oído medio están dispuestos e interactúan entre sí como un sistema de palancas, que aprovecha estos para generar las grandes fuerzas que nos permiten oír

Se puede imaginar el estribo como un estribo que cuelga de una silla de montar y gira de costado horizontalmente. La parte superior se conecta con el yunque y la parte inferior se apoya contra la ventana oval de la cavidad timpánica. En la cabeza del estribo hay dos extremidades, las anteriores y posteriores, que se unen a la base ovalada del yunque.

Los huesecillos del oído medio están dispuestos e interactúan entre sí como un sistema de palancas, que aprovecha estos para generar las grandes fuerzas que nos permiten oír.

Los tres huesecillos del oído medio.
Los tres huesecillos del oído medio.

Por otro lado, es necesario apuntar que, como animales terrestres, vivimos en un entorno gaseoso. Pero nuestro oído interno está lleno de líquido y esto representa un problema. Por ejemplo, la mayoría de las personas conoce los problemas de la audición bajo el agua. Si alguien grita desde la superficie, resulta difícil entenderlo o incluso escucharlo. Eso es simplemente porque la mayor parte del sonido se refleja en la superficie del agua.

Captación de los sonidos

Entonces, ¿cómo captamos los sonidos del aire? Pues se necesita un sistema que utilice esas vibraciones del aire para empujar contra la superficie del líquido del oído interno.

Cuando el tímpano vibra porque el sonido golpea su superficie, pone en movimiento los huesecillos. Los huesecillos están dispuestos en un orden especial para realizar su trabajo. Directamente detrás y conectado al tímpano, que es esencialmente un gran colector de sonido, está el martillo. El martillo está dispuesto de modo que un extremo esté unido al tímpano, mientras que el otro extremo forma una bisagra en forma de palanca con el yunque.

La superación del problema de hacer que el sonido llegue al oído interno lleno de líquido se resuelve mediante dos mecanismos: la concentración de energía del tímpano grande en el estribo pequeño situado en la ventana oval; y la acción de palanca entre el martillo y el complejo yunque-estribo.

El extremo opuesto del yunque se fusiona con el estribo (de modo que el yunque y el estribo actúan como un solo hueso). El estribo luego se conecta con una abertura especial en la cóclea llamada "ventana ovalada". El reposapiés del estribo, la parte ovalada y plana del hueso que se asemeja a donde se colocaría el pie en uno real, está unida sin apretar a la ventana ovalada de la cóclea, lo que le permite moverse hacia adentro y hacia afuera. Sin los huesecillos del oído medio, solo alrededor del 0,1 por ciento de la energía del sonido llegaría al oído interno.

Simulación de cómo llegan las ondas sonoras a nuestro oído.
Simulación de cómo llegan las ondas sonoras a nuestro oído. Foto: IStock.

La superación del problema de hacer que el sonido en el aire llegue al oído interno lleno de líquido se resuelve mediante dos mecanismos principales: la concentración de energía del tímpano grande en el estribo pequeño situado en la ventana oval; y la acción de palanca entre el martillo y el complejo yunque-estribo.

Configuración ósea del oído medio en algunos animales

No todos los animales tienen la misma configuración ósea del oído medio. De hecho, los reptiles, anfibios y aves tienen un solo hueso, llamado columela, que conecta el tímpano directamente con la ventana oval de la cóclea. Cuando examinamos la frecuencia más sensible para la audición en estos animales, les va muy bien con sonidos de alrededor de 1,000 hercios (1 kHz) pero rápidamente pierden su capacidad para escuchar correctamente a frecuencias más altas.

Por otro lado, los animales con tres huesos en el oído medio tienden a escuchar a frecuencias mucho más altas. Para los humanos, nuestra audición puede extenderse a 20 kHz, aunque la mayor parte de nuestra vida la pasamos atendiendo a sonidos entre 4 y 8 kHz.

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Los huesos del cráneo protegen el cerebro de futuros golpes. Foto: IStock.

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