La UINC llama a la protección de las tortugas en el Mediterráneo

El descubrimiento de nidos de tortuga en costas mediterráneas ha llevado a la UICN a lanzar una batería de recomendaciones para la conservación de estos excepcionales animales.

Planeta 2030

Coincidiendo con la observación de nuevos nidos de tortugas de las últimas semanas en Fuengirola (Málaga), Tarragona y Menorca, el Centro de Cooperación para el Mediterráneo de la UICN, el Grupo Internacional de Expertos en Tortugas Marinas de esta misma organización y la Sociedad Herpetológica Española han recopilado la información más relevante y actual sobre tortugas marinas en el Mediterráneo y lanzan una batería de recomendaciones dirigidas a  gestores, responsables políticos y a la sociedad general, para instar a todos los actores de la conservación a contribuir a la preservación de estos excepcionales animales.

El informe subraya la necesidad de reforzar el monitoreo y la protección de las zonas de anidamiento en toda la región mediterránea, además de conservar las áreas prioritarias de alimentación e hibernación durante todo el año, implementar mecanismos de protección a través de corredores migratorios estacionales, concienciar a pescadores sobre el manejo de tortugas marinas a bordo de embarcaciones y reducir la pesca incidental.

Este informe de carácter regional recoge el mapa de las áreas clave para las dos especies reproductoras presentes en la región (tortuga verde y tortuga boba), mostrando las tendencias reproductivas positivas y negativas, zonas de concentración, datos sobre crías, distribución de centros de rescate, evolución de las medidas de conservación y otras especies de tortugas.

Reforzar las redes de protección de tortugas marinas

Tanto para potenciar la investigación sobre estas especies como concienciar a la sociedad sobre sus amenazas, los centros de rescate de tortugas marinas desempeñan una importante labor en su conservación. Sin embargo, los casi 40 centros de rescate y primeros auxilios ubicados en la región mediterránea cuentan con una distribución muy desigual, de manera que algunos países de África del Norte y oriental carecen de centros, mientras que otros países cuentan con varios.

Proteger las zonas de anidación de las tortugas requiere de una atención y esfuerzo prolongados. Desde la sociedad general, pasando por los profesionales del mar y pescadores hasta los expertos en conservación, investigadores y responsables políticos municipales y estatales, todos los actores implicados deben cooperar como parte de una red sólida, para permitir su supervivencia y futura existencia”, explica Juan Antonio Camiñas miembro del Grupo Internacional de Especialistas en Tortugas Marinas de la UICN y presidente de la Sociedad Española de Herpetología”.

La contaminación causada por el tráfico marino, el desarrollo costero, la perturbación de las zonas de anidación y el cambio climático son algunas de las mayores amenazas que afectan a las tortugas marinas del Mediterráneo; es necesario reforzar las acciones de conservación existentes e incrementar los esfuerzos para reducir esas amenazas”, explica Catherine Numa del Programa de Especies de la UICN.

Debemos involucrar a los pescadores y establecer una cooperación permanente con ellos para aumentar las posibilidades de supervivencia de las tortugas marinas, reduciendo los enredos en las redes de pesca. Por otro lado, mejorar la efectividad de las Áreas Marinas Protegidas ubicadas en el mar y en países con presencia de áreas importantes de anidación es fundamental para apoyar los esfuerzos transfronterizos en favor de las tortugas marinas”, añade María del Mar Otero del Programa Marino de UICN.

El Mediterráneo, una región clave para la biodiversidad de las tortugas marinas

Sólo dos de las siete tortugas marinas presentes en el Mediterráneo anidan en la región: la tortuga boba (Caretta caretta) y la tortuga verde (Chelonia mydas) actualmente “En Peligro”. La tortuga de caparazón blando (Trionyx triunguis), considerada “En Peligro Crítico”, también puede llegar a encontrarse en aguas costeras y estuarinas del sur de Turquía y el mar de Levante.

La tortuga boba cuenta con zonas de anidación estables que van desde el Mediterráneo central hasta la costa del Mar Levantino, donde se concentra la mayor parte de los 8.000 huevos depositados cada año, si bien en los últimos años se han descubierto nuevas áreas de anidamiento dispersas. En el caso de la tortuga verde, las playas de anidamiento se concentran en la región más oriental del Mediterráneo, principalmente en Chipre y Turquía, con menor presencia en Egipto, Israel y Líbano, así como algunas islas griegas en el mar de Creta que albergan unos 2200 huevos cada año.

En definitiva, los nuevos anidamientos esporádicos de tortugas marinas en playas del Mediterráneo occidental constituyen un hecho extraordinario que requiere de un renovado esfuerzo de conservación y la participación de la sociedad para evitar perturbaciones.

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