Crean un protocolo para mitigar la mortalidad de aves por accidentes

El protocolo establece varias fases para reducir la mortalidad de aves y otros vertebrados a causa de accidentes con infraestructuras (electrocución en líneas eléctricas, ahogamientos, atropellos…) y otras causas no naturales.

Mundo Geo

Las electrocuciones de aves es una amenaza global que afecta cada vez a un mayor número de especies. iStock
Las electrocuciones de aves es una amenaza global que afecta cada vez a un mayor número de especies. iStock

El equipo de Biología de la Conservación de la Universidad de Barcelona (UB), dirigido por el profesor de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la UB, Joan Real, ha publicado un nuevo protocolo para intentar mitigar la mortalidad de aves y otros vertebrados terrestres en accidentes, informa EFEVerde.

El protocolo ha sido publicado en la revista Global Ecology and Conservation y establece varias fases para reducir la mortalidad de aves y otros vertebrados a causa de accidentes con infraestructuras (electrocución en líneas eléctricas, ahogamientos, atropellos…) y otras causas no naturales.

Para la realización del estudio se han integradro factores demográficos, ecológicos y poblacionales de las especies afectadas por la mortalidad de origen no natural, y unifica criterios sobre las acciones a emprender de manera secuencial para priorizar de manera eficiente las áreas, poblaciones e infraestructuras en las que centrar los esfuerzos de mitigación

De las tres fases, la primera identificará las poblaciones locales de animales sobre las que habría que centrar las acciones más eficaces para reducir la mortalidad por causas no naturales. La segunda identificará las áreas o subáreas más frecuentadas por los animales que haya que preservar (nidificación, alimentación…); y la  tercera determinará las infraestructuras que representan algún grado de amenaza, tanto por sus características (balsas sin rampas para evitar el ahogamiento de animales, carreteras sin elementos para evitar atropellos…) y su ubicación en el hábitat preferente de la especie estudiada.

Por último, habrá una fase final en la que se integrarán todos los datos obtenidos con la información relativa a las infraestructuras donde se han registrado episodios que han provocado la muerte de ejemplares.

El peligro de los tendidos eléctricos

El protocolo pone especial énfasis en las electrocuciones de pájaros, una amenaza global que afecta a un número cada vez más elevado de especies en todo el mundo.

Real ha destacado que algunas de las aves más perjudicadas son especies emblemáticas como el águila perdicera (Aquila fasciata), el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila imperial oriental (Aquila heliaca), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) o el alimoche (Neophron percnopterus).

También el búho euroasiático (Bubo bubo), el buitre del Cabo (Gyps coprotheres), el cóndor de California (Gymnogyps californianus), el cóndor de los Andes (Vultur gryphus), el águila marcial (Polemaetus bellicosus) o el pigargo estadounidense (Haliaeetus leucocephalus).

El estudio indica que la mitad norte peninsular y Cataluña son áreas geográficas donde habría que priorizar acciones de mitigación para proteger más las poblaciones del águila perdicera

Para mitigar la incidencia de riesgos no naturales, el protocolo integra como referencia el águila perdicera, una rapaz amenazada en toda Europa.

El biólogo señala que “en el caso de considerar la mitigación de atropellos, colisiones, electrocuciones o ahogamientos en balsas en el conjunto de especies afectadas y en un escenario de presupuestos limitados, se podrían dedicar grandes esfuerzos a mitigar amenazas en áreas que son relevantes únicamente para las especies más comunes y no para las más amenazadas”.

Fuente: EFE Verde