La exitosa historia evolutiva de los piojos

Hace más de 90 millones de años, un parásito aventurero saltó de un ave a un ancestro de los elefantes modernos, iniciando la asociación de los piojos con los mamíferos que llega hasta hoy.

Un piojo de ganado de nariz larga (Linognathus vituli; coloreado artificialmente) y cajas de huevos.
Un piojo de ganado de nariz larga (Linognathus vituli; coloreado artificialmente) y cajas de huevos.

Hubo un tiempo, hace al menos 90 millones de años, en que los mamíferos estaban libres de piojos. Pero esa situación idílica no iba a durar. Los diminutos parásitos que habitaban en la piel de un ave saltaron a un antepasado mamífero de los actuales elefantes y musarañas elefante, e iniciaron una notable e incómodamente íntima asociación con los mamíferos que continúa en la actualidad.

Es posible rastrear el origen de muchos de los piojos de los mamíferos actuales y llegar a un único antepasado. Esa criatura infectó a un único mamífero que vivió después de la extinción de los dinosaurios no aviares

Esa es la conclusión a la que han llegado Kevin Johnson, biólogo de la Universidad de Illinois en Champaign, y sus colaboradores, con quienes ha escrito un artículo en el que presentan el árbol evolutivo de los piojos de los mamíferos, que han confeccionado gracias al estudio de los genomas de esos insectos. Según los investigadores, es posible rastrear el origen de muchos de los piojos de los mamíferos actuales y llegar a un único antepasado. Esa criatura infectó a un único mamífero que vivió después de la extinción de los dinosaurios no aviares.

Un relato poco conocido

Rara vez se cuenta la historia de los piojos de los mamíferos, pero, en cierto modo, es tan dramática como la de sus hospedadores. Por ejemplo, cuando las focas se adaptaron a vivir en los océanos, hace decenas de millones de años, sus piojos lo hicieron también y se convirtieron en los únicos insectos auténticamente marinos. “Los piojos pueden coevolucionar con sus hospedadores”, señala Bret Noyd, biólogo de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, en Richmond.

Pero también poseen una extraordinaria habilidad para pasar de un hospedador a otro cuando surge la oportunidad. Es precisamente esta capacidad la que ayuda a explicar por qué los piojos que se encuentran en focas, mofetas, elefantes y humanos parecen descender del mismo antepasado. Después de examinar los genomas de 33 especies de estos insectos procedentes de todos los principales grupos de mamíferos, Johnson y sus colaboradores concluyeron que los piojos habían pasado de unos hospedadores mamíferos a otros al menos 15 veces desde que empezaron a parasitarlos.

Los piojos poseen una extraordinaria habilidad para pasar de un hospedador a otro cuando surge la oportunidad.
Los piojos poseen una extraordinaria habilidad para pasar de un hospedador a otro cuando surge la oportunidad. Foto: IStock.

Una gran diversidad

Ensamblar el árbol evolutivo de los piojos ha sido muy difícil y una de las razones es precisamente esta facilidad para cambiar de hospedador. Pero no es la única razón. Obtener piojos de un amplio abanico de especies hospedadoras para extraer su ADN fue un reto logístico importante, señala Vincent Smith, informático especializado en biodiversidad del Museo de Historia Natural de Londres.

“Se ha discutido durante años sobre la composición del árbol, pero parece que Kevin lo ha resuelto”, señala Boyd.

“Estudios futuros en los que se analicen más muestras apoyarán o refutarán el árbol actual”

Sin embargo, Jessica Light, bióloga evolutiva de la Universidad de Texas A&M, en College Station, advierte de que es demasiado pronto para dar por hecho que ésta es la composición definitiva. “Estudios futuros en los que se analicen más muestras apoyarán o refutarán el árbol actual”, comenta.

Averiguar la distribución del árbol evolutivo de los piojos tiene implicaciones más amplias. Los biólogos de principios del siglo XX utilizaban estos insectos para poner a prueba sus ideas sobre la coevolución, la evolución interrelacionada de dos o más especies, señala Smith. Él mismo piensa que este reciente estudio puede atraer a los biólogos interesados en estos temas evolutivos más amplios para que echen un vistazo a los piojos.

Este árbol evolutivo también puede aportar nueva información sobre el proceso de cambio de hospedador, un tema candente, ya que el origen de algunas enfermedades, incluida la Covid-19, puede explicarse por el cambio de hospedador de un parásito, lo que le permite saltar de otros animales a los seres humanos. Cualquier información que permita profundizar en la comprensión de la mecánica del proceso “puede arrojar algo de luz sobre cómo minimizar las probabilidades de que los portadores de enfermedades cambien de hospedador y las transmitan a los humanos”, señala Johnson.

Fuente: Nature.

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