La hormiga argentina, una amenaza para los anfibios de Doñana

Procedente de la cuenca del Paraná, la hormiga argentina ha colonizado el mundo como especie invasora, y un puñado de ellas son suficientes para acabar con un anfibio juvenil.

Planeta 2030

La hormiga argentina, cuyo rango nativo es la cuenca del Paraná (Argentina, Brasil, Uruguay), ha invadido todo el mundo, principalmente las regiones de clima mediterráneo. A diferencia de otras grandes hormigas invasoras, no tiene un aguijón funcional, por lo que su empleo del veneno es por contacto.

“Observaciones de campo en Doñana han demostrado que estas hormigas causaban la muerte a los ejemplares de anfibios juveniles que encontraban a su paso”, indica el investigador del CSIC Xim Cerdá, miembro del equipo de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), un centro del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, que ha demostrado que el veneno de la hormiga argentina tiene efectos negativos muy potentes sobre algunos anfibios de Doñana, llegando incluso a ser letal para ellos. La investigación aparece publicada en la revista Conservation Biology.

Sin aguijón, la hormiga argentina utiliza su veneno por contacto

Un estudio de laboratorio posterior reveló que la toxina que contiene el veneno de esta especie de hormiga invasora, denominada iridomirmecina, era utilizada para atacar a los anfibios rociándola sobre la piel permeable de los juveniles y provocando su parálisis.

Más de 800 especies de anfibios están amenazados por esta hormiga en todo el mundo

“Después de su absorción a través de la piel, la iridomirmecina se acumulaba en el cerebro, los riñones y el tejido hepático, pudiendo resultar mortal según la dosis recibida y el tamaño del anfibio”, destaca Elena Angulo, otra de las participantes en el estudio, que en la actualidad trabaja en la Universidad Paris-Saclay (Francia).

Los anfibios más vulnerables

Los anfibios más vulnerables ante el veneno de la hormiga argentina son los sapos de espuelas y el sapo corredor. Aunque las obreras de hormiga argentina son de pequeño tamaño, ya que pesan menos de medio miligramo, harían falta entre dos y veinte de ellas para acabar con los juveniles de estos sapos. Por otra parte, la hormiga nativa de la región, Tapinoma nigerrimum, no tiene ningún efecto negativo sobre los anfibios, ya que, aunque también posee iridomirmecina en su organismo, se encuentra en una cantidad cinco veces menor que en la hormiga argentina.

Entre dos y veinte hormigas argentinas son suficientes para acabar con un juvenil de sapo de espuelas

Para determinar el potencial alcance mundial de esta nueva amenaza con la que se enfrentan los anfibios, los investigadores estimaron el número de especies de anfibios terrestres cuya distribución se superpone con la de la hormiga argentina: más de 800 especies de anfibios terrestres (y de ellas un 6% están clasificadas como amenazadas por la UICN) que conviven con la hormiga argentina en todo el mundo.

Fuente: CSIC