Los murciélagos no son los culpables de la pandemia de coronavirus

Aunque todavía no se sabe a ciencia cierta qué animal es el vector del brote de coronavirus que ha ocasionado la pandemia, todos apuntan al murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum). Pero ¿y si no lo fuese?

Mundo Geo

Murciélagos y coronavirus
Murciélagos y coronavirus

Había un precedente y por eso todos los consideraron culpables. En 2003, los murciélagos fueron causantes de la transmisión del Síndrome Respiratorio Agudo Severo, más conocido como SARS, que infectó a más de 8.000 personas, 800 de las cuales fallecieron. Todo comenzó cuando un empresario de edad avanzada, que había viajado por el sudeste asiático, ingresó el 26 de febrero de 2003 en un hospital de Hanoi. Estaba aquejado de fiebre alta, tos seca, mialgia y dolor de garganta leve. Durante los 4 días siguientes, presentó dificultades respiratorias, tratadas con nebulizaciones, y trombocitopenia grave. El paciente murió el 13 de marzo, después de haber sido aislado en un hospital de Hong Kong. Lo que ocurrió después es conocido por todos.

Pero había más. A mediados de la década de 2010, los pequeños mamíferos fueron el origen de otra enfermedad respiratoria similar al SARS: el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS por sus siglas en inglés), que aunque afectó a menos gente (unas 2.500) fue más letal, matando a más de 850 personas.

Un grupo de científicos chinos reveló que COVID-19 era casi idéntico a los otros coronavirus transmitidos por murciélagos

La historia parecía repetirse con el COVID-19. Y como antes, todas las miradas se dirigieron a los murciélagos. Las autoridades chinas pensaban que el nuevo brote se originó en un mercado de Wuhan que vendía mariscos y carne de animales salvajes, incluyendo murciélagos y víboras. 

Los murciélagos representan la cuarta parte de los mamíferos terrestres
Los murciélagos representan la cuarta parte de los mamíferos terrestres. 

Fue suficiente. A finales del mes de enero de 2020, el diario estadounidense The New York Times publicaba un informe sugiriendo que el murciélago grande de herradura chino (Rhinolophus ferrumequinum) podría ser el principal culpable de lo que ha terminado siendo una pandemia mundial. El periodista científico James Gorman, autor de la noticia, analizaba el hecho de que estos pequeños mamíferos fueran capaces de vivir con varios virus y no enfermar.

¿Por qué los murciélagos suponen un peligro potencial?

Los murciélagos representan la cuarta parte de los mamíferos que pueblan la Tierra y están en todos los continentes salvo en la Antártida. También son un reservorio natural de  virus, como el de la rabia y los de Marburg, Nipah y Hendra, que han generado brotes en África, Malasia, Bangladesh y Australia. Los científicos que estudian el origen del ébola también creen que podría haber surgido en estos mamíferos. Sin embargo, lo que los hace peligrosos es su conocida tolerancia a los virus, muy superior a la de otros mamíferos. El hecho de volar contribuye a que esparzan los virus en sus heces.

Los murciélagos tienen una particular tolerancia a los virus, lo que los hace potencialmente peligrosos

Pero ¿por qué están invadidos de patógenos estos animales? Según los expertos, la respuesta podríamos encontrarla en su dieta, que consiste de insectos portadores de enfermedades. En cuanto a su capacidad para sobrevivir a pesar de ser portadores de varios virus, los científicos aún no tienen una respuesta convincente, pero creen haber hallado una posible explicación. "Las investigaciones recientes sugieren que la respuesta podría residir en la forma en que las adaptaciones evolutivas de estos animales, que les permiten volar, modificaron su sistema inmunológico", escribía Gorman en The New York Times.

La teoría, propuesta por científicos de China y Singapur en 2018, es la siguiente: como necesitan generar energía suficiente para volar, las células de los murciélagos se rompen y liberan fragmentos de ADN. Normalmente, el sistema inmunológico de un mamífero respondería a esos fragmentos de ADN como si fueran un organismo invasor y los destruiría, pero los murciélagos parecen haber desarrollado una adaptación que modifica su respuesta inmunológica, haciendo que no los ataquen. Esta modificación haría que su sistema inmunológico actué de forma "efectiva pero no exagerada" ante la presencia de un virus.

“Cuando vuelan, tienen una temperatura corporal máxima que imita la fiebre”, dijo Andrew Cunningham, profesor de epidemiología de la vida silvestre en la Sociedad Zoológica de Londres. “Ocurre al menos dos veces al día, cuando vuelan para alimentarse y luego vuelven a descansar. Y así, los patógenos que han evolucionado en los murciélagos resisten estos picos de temperatura corporal”.

Un papel fundamental en la naturaleza

Pero no todos los científicos señalan a estos animales como causantes de la pandemia. El mexicano Rodrigo Medellín Legorreta, investigador del Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) declaraba recientemente: "Ningún grupo animal hace más por nuestro bienestar que los murciélagos". Y afirmaba: "Si desaparecieran, en tres o cuatro meses se acabaría gran parte de las cosechas por plaga de insectos; además, se perderían frutos como la guayaba y la ciruela, porque los murciélagos son sus polinizadores".

Murciélago y polinización
Los murciélagos son grandes polinizadores.

Medellín Legorreta, responsable del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres, remarcó que estos mamíferos son los controladores más importantes de plagas en cultivos de café, té y algodón; la ceiba, los agaves tequileros y mezcaleros son polinizados por ellos. Muchas frutas mexicanas dependen de esta especie para dispersar sus semillas, por lo que “es justo que les demos el respeto, cariño y cuidado que merecen por todo lo que hacen por nosotros”.

Se estima que los murciélagos pueden llegar a consumir hasta diez toneladas de insectos cada noche

Pero las enfermedades no son realmente culpa suya, advierten el naturalista. Las transmisiones suelen ocurrir cuando el ser humano invade los espacios donde ellos habitan, algo cada vez más frecuente a medida que la población aumenta y los espacios naturales son urbanizados. También ocurren cuando estos animales son cazados, ya sea para comer o para comercializarlos, como parece haber ocurrido en Wuhan.

Murciélagos vendidos en un mercado
Murciélagos vendidos en un mercado asiático.

Puede ser que alguien haya tocado una planta, acariciado un animal o se lo haya comido, y pudo estar infectado con el virus, consideró Medellín Legorreta. En este sentido, calificó de alarmistas y falsas esas noticias, que “sólo provocan daños a la especie. Son de los animales que más servicios ambientales ofrecen; por ejemplo, se estima que cada noche consumen diez toneladas de insectos".

El investigador Medellín Legorreta defiende la inocencia de los murciélagos.

Lecciones que debemos aprender

Hay dos lecciones simples, dicen los expertos, que la humanidad puede aprender, y debe hacerlo rápido. Primero, los murciélagos no tienen la culpa, y en realidad podrían ayudar a proporcionar la solución. “Es fácil señalar con el dedo a la especie huésped”, declaró Andrew Cunningham, de la Sociedad Zoológica de Londres. “Pero en realidad es la forma en que interactuamos con ellos lo que ha llevado a la propagación pandémica del patógeno”. Agregó que sus sistemas inmunes están mal entendidos.

“Pero en realidad es la forma en que interactuamos con ellos lo que ha llevado a la propagación pandémica del patógeno”. Añadió que sus sistemas inmunes pueden proporcionar pistas importantes. “Comprender cómo estos animales hacen frente a estos patógenos puede enseñarnos cómo lidiar con ellos, si se contagian a las personas”.

Los murciélagos no tienen la culpa. En realidad, podrían ayudar a aportar la solución

En ese sentido, Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, destacó que una de las medidas más importantes que se pueden hacer para evitar las zoonosis, es decir, el paso de enfermedades de animales a humanos, es prohibir el comercio de animales silvestres, tal como ha hecho China de forma temporal. EcoHealth Alliance lleva una década y media en China estudiando este tipo enfermedades. En 2017 publicó un informe profético en la revista Nature advirtiendo sobre los riesgos potenciales de una pandemia como consecuencia de este tipo de comercio.