Murciélagos: tácticas sexuales de un fétido don Juan

Con un periodo de actividad centrado en la noche, al murciélago macho se le complican las cosas para lucirse, debiendo recurrir a tácticas olfativas para atraer a las hembras.

Los machos de muchas especies exhiben llamativas y vistosas características para que las hembras se fijen en ellos. Es el caso del pavo real y de muchas otras aves que hacen alarde de su colorido y exuberante plumaje. Pero, ¿qué ocurre con los murciélagos que salen por la noche para reproducirse?

En su caso, los machos tienen que recurrir a otro sentido: el olfato. Cuanto más olor desprendan, más atraídas se sentirán las hembras. Por eso los murciélagos de labios con flecos (Trachops cirrhosus) han desarrollado una técnica que les permite ser el centro de atención. En sus antebrazos se provocan heridas que forman costras fétidas que exhiben durante la reproducción.

Los machos se rascan todo el cuerpo con las garras, las muerden y luego escupen una sustancia amarilla pegajosa en los antebrazos 

Así lo descubrió hace tres años la científica Victoria Flores, becaria predoctoral en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en Panamá, que especuló que las costras podrían desempeñar un papel importante en el apareamiento. Los científicos lo demuestran ahora en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology.

Para provocarse las lesiones y la posterior costra, los machos se rascan todo el cuerpo con las garras de las patas traseras, las muerden y luego escupen una sustancia amarilla pegajosa en los antebrazos, una conducta que solo hacen ellos, y no las hembras. Una vez formadas, el tamaño de la costra depende del nivel de testosterona del macho, como han confirmado los investigadores.

“Cuando medimos el tamaño de las malolientes costras en los antebrazos de los machos, cuantificamos sus niveles de testosterona y el tamaño de sus testículos. Encontramos que todos estos factores están relacionados”, señala Mariana Muñoz-Romo, primera autora del trabajo y becaria postdoctoral en el STRI.

Así, según demuestra el equipo de investigación por primera vez, los machos con los niveles más altos de testosterona –una hormona asociada a los olores corporales naturales en humanos– y los testículos más grandes tenían las costras más grandes en sus antebrazos. Esta característica “nos hace estar bastante seguros de que este rasgo está asociado con la reproducción y el cortejo”, añade Muñoz-Romo.

Hembras en celo, machos con costras

Para medir estos niveles de hormona en los machos, los científicos tomaron muestras de sangre de murciélagos salvajes en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Panamá. También observaron la época del año en que los machos tienen mayores costras y comprobaron si correspondía con el momento de mayor fertilidad de las hembras.

En realidad, hay muy pocos estudios que hayan medido los niveles de testosterona, la fertilidad femenina y este rasgo exclusivo de los machos 

“En realidad, hay muy pocos estudios que hayan medido los niveles de testosterona, la fertilidad femenina y este rasgo exclusivo de los machos en los mamíferos. Hasta donde sabemos, este es el primer estudio de este tipo en murciélagos”, recalca Muñoz-Romo.

Una de las razones por las que los estudios de este tipo son tan raros es que puede ser difícil saber si las hembras están en celo. En este caso, los investigadores tomaron muestras de células vaginales para averiguar si las hembras eran fértiles. La mayoría de las crías de esta especie de murciélagos nacen al final de la estación seca de Panamá en mayo. La mayoría de los machos tenían grandes costras unos cinco meses antes, durante la temporada de apareamiento.

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