La necrofilia en el reino animal: patos, cuervos, sapos y pingüinos

Aunque existen especies que se toman la monogamia mucho más en serio que el Homo sapiens, en un buen número de casos, éstas exhiben comportamientos sexuales tan fascinantes como extraños. La necrofilia es uno de ellos.

Elena Lozano

La necrofilia en el mundo animal es una práctica poco conocida, pero común en algunas especies.
La necrofilia en el mundo animal es una práctica poco conocida, pero común en algunas especies.

El tema de la necrofilia y otras extrañas costumbres sexuales en animales ha permanecido oculto durante mucho tiempo. Los científicos temían la reacción del público, que suele erróneamente comparar su comportamiento con el de los humanos. Nada que ver.

Diversas especies con frecuencia han sido observadas mientras se apareaban con un miembro fallecido de su tribu. Se ha documentado necrofilia en arácnidos, mamíferos, aves, reptiles y ranas.

Moeliker y el caso del pato necrófilo

Quizás el caso más conocido es el avistado por Cornelis Moeliker, zoólogo neerlandés en Bonn y director del director del Museo de Historia Natural de Róterdam, en la tarde del 5 de junio de 1995, un descubrimiento que le hizo ganar en 2003 el Premio Ig Nobel, que se otorga a las a investigaciones “que primero hacen reír y luego pensar”.

Moeliker escuchó un inusual estruendo debajo de su oficina. Pensó que otra ave se había estrellado contra una de las ventanas de cristal de la primera planta. Cuando descendió a confirmar su hipótesis, encontró en efecto a un pato muerto junto a la fachada. Lo que el científico observó luego lo dejó atónito.

La necrofilia en el ánade real ha sido documentada por por Cornelis Moeliker, zoólogo neerlandés en Bonn y director del director del Museo de Historia Natural  de Róterdam.
La necrofilia en el ánade real ha sido documentada por Cornelis Moeliker, zoólogo neerlandés en Bonn y director del Museo de Historia Natural de Róterdam. Foto: IStock.

“Entonces montó sobre el cadáver y comenzó a copular con gran fuerza”, describe Moeliker en un artículo científico, que tardó seis años en publicar. El perturbador acto continuó durante una hora y cuarto hasta que el investigador holandés decidió interrumpirlo. Se trataba del primer caso documentado de necrofilia homosexual en el ánade real (Anas platyrhynchos) porque ambos animales eran machos.   

Moeliker destacó la no conveniencia de comparar este comportamiento sexual con los humanos necrófilos

El científico holandés justificó este caso de necrofilia en la muerte reciente de uno de ellos, que yacía en una posición similar a la adoptada durante la copulación. En su momento, Moeliker destacó la no conveniencia de comparar este comportamiento sexual con los humanos necrófilos. Estos buscan sexo con cuerpos inertes, lo cual difiere del interés de los plumíferos.

Necrofilia en los mártires de arena

Este no es el único caso observado de necrofilia entre aves. En 2016, los científicos Naoki Tomita y Yasuko Iwami, del Instituto Yamashina de Ornitología, filmaron a los martines de arena masculinos en Japón participando en lo que parecía ser una necrofilia homosexual.

Un ejemplar de martir de la arena macho.
Un ejemplar de martir de la arena macho.

En este caso, los investigadores también hablan de confusión. Creen que las aves confundieron a su objetivo con una hembra, porque los machos y las hembras no tienen diferencias en apariencia, además ésta yacía en posición boca abajo.

Las fluctuaciones hormonales de los cuervos

Un año antes, en 2015, fueron los cuervos, esas aves que para mucho es símbolo de mal augurio, los que evidenciaron un comportamiento necrófilo.

Kaeli Swift, quien entonces preparaba su doctorado en la Universidad de Washington, dedicó tres años a documentar este comportamiento, que publicó, junto a John Marzluff, en Philosophical Transactions of the Royal Society.

Los investigadores identificaron a un par de cuervos adultos en un barrio de Seattle, colocaron un cadáver en varias áreas y se retiraron a aproximadamente 20 metros de distancia.

El cuervo es otra de las especies que se ha detectado que tiene comportamientos necrófilos.
El cuervo es otra de las especies que se ha detectado que tiene comportamientos necrófilos. Foto: IStock.

Entre los cientos de cuervos observados durante el estudio, la mayoría simplemente graznaba a todo volumen y se abalanzaba en picada hacia el cadáver, pero sin tocarlo. Sin embargo, el 24 por ciento de los “participantes” alados picotearon, tiraron o desmembraron el cadáver. Y en el 4 por ciento de los encuentros, los cuervos intentaron copular (en un caso, un cuervo montó una paloma muerta usada en el estudio como comparación).

La conducta, especulan los investigadores, podría ser resultado de fluctuaciones hormonales que hacen que algunos cuervos se sientan confusos sobre cómo responder a los estímulos.

Las “pervertidas” actividades de los pingüinos de la Antártida

En otra ave, en este caso marina y mucho más simpática que el cuervo, se ha constatado casos de necrofilia. Más de un siglo después de su elaboración, en 2012, se publicó la descripción de las inusuales actividades sexuales de los pingüinos adelia, escrita durante la malograda expedición del Capitán Scott a la Antártida. Su autor: el oficial médico del barco, George Levick, un ávido biólogo, pionero en el estudio de esta especie y la primera persona en pasar una temporada de cría con toda una colonia en el remoto Cabo Adare.

El explorador tomó nota de muchos detalles de la vida de éstos, pero algunas de sus actividades eran demasiado explícitas para la sensibilidad de estilo eduardiano del doctor.

El científico quedó escandalizado por lo que describió como actos sexuales "depravados" de machos "vándalos" que se apareaban con hembras muertas

Según consta en el artículo, el científico quedó escandalizado por lo que describió como actos sexuales "depravados" de machos "vándalos" que se apareaban con hembras muertas. Tan horrorizado quedó que describió las "pervertidas" actividades en griego, para que les resultaran inaccesibles al lector medio.

A su regreso a Reino Unido, Levick intentó publicar un documento titulado "La historia natural de los pingüinos adelia", pero de acuerdo con Douglas Russell, especialista en huevos y los nidos del Museo de Historia Natural, era demasiado fuerte para la época, según cuenta la BBC.

La conducta sexual de los pingüinos de la Antártida incluye la necrofilia.
La conducta sexual de los pingüinos de la Antártida incluye la necrofilia. Foto: IStock.

"Él presentó un extraordinario relato gráfico de la conducta sexual de los pingüinos de Adelia, pero el mundo académico de la era posteduardiana lo halló un poco difícil de publicar", señala Russell.

La sección de la conducta sexual no se incluyó en el documento oficial, pero el encargado de conservación de la zoología del museo, Sidney Harmer, decidió distribuir cien copias de la versión completa entre un selecto grupo de científicos.

Según Russell, en aquel momento no había conocimientos científicos para explicar lo que Levick describió como necrofilia.

"Lo que ocurre es que los machos ven a las hembras en esa posición y les causa una reacción sexual"

"Lo que ocurre entre los pingüinos no es de ninguna manera comparable a la necrofilia en el contexto humano", dice Russell. "Lo que ocurre es que los machos ven a las hembras en esa posición y les causa una reacción sexual".

"No saben distinguir entre las hembras vivas que están esperando a la colonia, y las que están muertas desde el año anterior, que están en la misma posición", explica.

Necrofilia para procrear

Pero no solo las aves practican la necrofilia, un estudio científico señala que, al menos, 33 especies de anfibios, en su mayoría anuros, han mostrado un comportamiento de este tipo.

La necrofilia se ha considerado durante mucho tiempo un comportamiento desadaptativo, ya que la reproducción generalmente no es viable y también se asocia con un mayor riesgo de muerte. Sin embargo, el comportamiento necrofílico se ha propuesto recientemente como un comportamiento adaptativo para algunas especies, porque puede llevar consigo la procreación. Éste es el caso de Rhinella proboscidea, una especie endémica del Amazonas difícil de observar, debido a que no sobrevive en regiones desforestadas.

El comportamiento necrofílico se ha propuesto recientemente como un comportamiento adaptativo para algunas especies, porque puede llevar consigo la procreación

Este sapo se aparea con hembras muertas accidentalmente por asfixia durante el acto, en una estrategia para evitar la pérdida de los óvulos y preservar la especie que ha sido documentada por biólogos brasileños.

Tras provocar la muerte de la hembra por ahogamiento debido a su peso, el macho mantiene el abrazo sobre su compañera incluso durante horas, a la espera de que libere los óvulos en el agua para fecundarlos.

Algunos sapos practican la necrofilia para procrear.
Algunos sapos practican la necrofilia para procrear. Foto: IStock.

“Cuando la hembra entra al agua muchos machos intentan subir sobre ella y, sin dejarla volver a la superficie, terminan ahogándola”, explica William Magnusson, también investigador y otro de los autores del descubrimiento.

“Se trata de una muerte accidental. No es intencional. Son muchos machos disputando cada hembra que llega. Vimos pequeños charcos en que se concentraban entre cincuenta y cien sapos y llegamos a contar más de diez hembras muertas. No sabemos si se trata de un número elevado o no. Aún tenemos que estudiarlo”, explica la investigadora Albertina Lima, una de las autoras del artículo en que fue descrita la necrofilia.

Tras provocar la muerte de la hembra por ahogamiento debido a su peso, el macho mantiene el abrazo sobre su compañera incluso durante horas, a la espera de que libere los óvulos en el agua para fecundarlos

Según la bióloga, los casos de necrofilia aparentemente no amenazan la población de la especie, quien agregó que el comportamiento puede ser explicado por la teoría de la selección natural debido a que el propósito es el éxito reproductivo.

No hay que irse tan lejos para describir este tipo de conducta en anfibios, un equipo de investigadores de la Universidad de Sevilla ha publicado un estudio donde se narra un comportamiento necrofílico en el sapo corredor o natterjack (Epidalea calamita) relacionado con una depredación, posiblemente de nutria, en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla.

Existen muchas más especies en el reino animal que practican la necrofilia. Hay constatados casos del también llamado “comportamiento de Davian'” en ardillas, pavos, reptiles, ballenas e incluso arañas.  Y es que las estrategias de emparejamiento y reproducción animal son casi infinitas.

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