Los océanos podrían recuperarse en treinta años

Un estudio sugiere las medidas de conservación que se vienen aplicando en los últimos años están siendo efectivas y que la vida marina se está recuperando. Sin embargo, no podemos bajar la guardia y es necesario redoblar los esfuerzos.

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La población de ballenas jorobadas de los océanos alcanza los 40.000 ejemplares
La población de ballenas jorobadas de los océanos alcanza los 40.000 ejemplares

Devolver los océanos a su estado primitivo puede dejar de ser un sueño. Esto es al menos lo que afirman los científicos autores de Rebuilding marine life, un gran estudio sobre la vida marina, publicado en la revista Nature, que incluye desde las ballenas jorobadas de Australia hasta los leones marinos de Estados Unidos y las tortugas verdes de Japón, informa el diario británico The Guardian.

Actualmente, los mares y océanos contribuyen con el 2.5% del producto interno bruto (PIB) global y proporcionan empleo al 1.5% de la fuerza laboral global, con una producción estimada de US $ 1.5 billones en 2010, que se espera que se duplique para 2030, según datos de The Ocean Economy in 2030 (OECD), publicados en 2016. Con ello, durante siglos, el ser humano ha infringido un daño superlativo a estos ecosistemas. Sobrepesca, polución, destrucción de los espacios costeros... el número de despropósitos es incalculable. Sin embargo, las medidas de conservación aplicadas en los últimos tiempos parece que empiezan a dar frutos, todavía insuficientes, pero sí lo aparentemente importantes como para hacernos confiar en la resilencia de nuestros mares.

Los océanos contribuyen con el 2,5% de PIB del planeta y proporcionan empleo al 1,5% de la fuerza laboral global

Los científicos consideran que ahora, después de años de estudios, tenemos el suficiente conocimiento para poder afirmar que la vida en los océanos podrían experimentar un renacimiento en 2050, siempre y cuando continuemos aplicando las medidas de conservación que hemos venido implementando en los últimos decenios. La protección de las especies a través de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres  (CITES, 1975) y la Moratoria global para la caza ballenera  (1982) son buenos ejemplos. Pero no solo. Medidas para la protección de nuestros mares de los peligros que genera el cambio climático, como la acidificación, la pérdida de oxígeno y la devastación de los arrecifes de corales, así como la extensión de la pesca sostenible y el control de la contaminación, son absolutamente necesarias. Su coste para los estados se contabilizará en miles de millones, pero el retorno que de ello se derivará se calcula diez veces mayor. 

El control de la polución de los océanos es absolutamente necesaria.
El control de la polución de los océanos es absolutamente necesaria. iStock.

La buena noticia, según los científicos, es que la confianza en la capacidad de los océanos y los ecosistemas costeros de recuperarse va creciendo, gracias en gran parte a su habilidad para absorber rápidamente el dióxido de carbono y el reforzamiento de las costas contra el aumento del nivel del mar.

La confianza en la capacidad de los océanos y los ecosistemas costeros para recuperarse crece entre los científicos

"Hay una pequeña oportunidad de dejar a nuestros nietos unos mares sanos, y tenemos el conocimiento y las herramientas para hacerlo posible", ha declarado el profesor Carlos Duarte, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Arabia Saudí, que encabeza el estudio. "Si somos incapaces de afrontar con éxito este desafío, condenaremos a nuestros nietos a enfrentarse a unos océanos incapaces de sustentar unos niveles de vida aceptables".

"Uno de los mensajes que se desprenden del estudio", afirma el profesor Callum Roberts, de la Universidad de York, que forma parte del equipo internacional que ha liderado el estudio, "es que si dejamos de esquilmarlos y los protegemos, la vida vuelve a ellos. Podemos cambiar, y tiene sentido hacerlo tanto desde un punto de vista económico como, desde luego, desde la perspectiva medioambiental".

El estudio de 13 páginas publicado en la revista Nature demuestra que la sobrepesca está frenándose y que cada vez es más sostenible. Del mismo modo, la destrucción las praderas marinas y los manglares prácticamente se ha detenido. Desde Florida a Filipinas, los hábitats marinos están llenos de casos de éxito.

Casos de éxito

Las ballenas jorobadas que emigran desde la Antártida a Australia son quizás uno de los mejores ejemplos. En 1968 apenas si quedaban unos pocos ejemplares de estos grandes cetáceos, pero tras prohibirse su pesca, la población se ha recuperado hasta alcanzar los 40.000 individuos actuales. Las nutrias de mar del oeste de Canadá son otro caso de los casos de éxito que señala el informe. En 1980 había tan solo unas docenas de ejemplares, mientras que hoy su número se cuenta por miles. Y en el mar Báltico tanto el cormorán como las focas grises ven crecer exponencialmente sus poblaciones.

De unas pocas docenas a miles de ejemplares. Las nutrias de Canadá son un ejemplo de éxito.
De unas pocas docenas a miles de ejemplares. Las nutrias de Canadá son un ejemplo de la recuperación de los oceános. iStock

"Estamos empezando a apreciar el valor de lo que estamos perdiendo, y no solo en términos de la belleza intrínseca de la vida salvaje, sino en términos de protección de nuestras sociedades y nuestro modo de vida, ya sea por la caída de la calidad del agua de nuestros océanos y ríos como por la subida del nivel de los mares", afirma el profesor Roberts.

"Los ejemplos de los beneficios de los hábitos de conservación pueden observarse por todas partes", continua Roberts, "desde el regreso de los yacimientos de ostras que una vez fueron abundantes y que pueden limpiar grandes volúmenes de agua, hasta las áreas marinas protegidas que pueden aumentar las capturas de la pesca en las cercanías, como la isla escocesa de Arran".

La restauración de los océanos para 2050 es un enorme desafío que exige redoblar los esfuerzos

El científico afirmó que cuando empezó a trabajar sobre la protección de los espacios marinos allá por los años 90 del siglo pasado, "era un tema muy de nicho" que solo interesaba a unos cuantos. Ahora, sin embargo, la cuestión se discute a nivel internacional e implica a numerosos países que firman acuerdos para expandir la protección de los océanos hasta el 30% para 2030. Las áreas marinas protegidas han pasado del 0,9% en el año 2000 al 7,4% en la actualialidad.

El estudio concluye que la restauración de los océanos para 2050 es un enorme desafío que exigirá redoblar los esfuerzos para lograrlo. "Afrontar este reto constituirá un hito histórico en la búsqueda de la humanidad para lograr un futuro sostenible a nivel mundial", sentencia.

Fuentes: Nature, The Guardian

 

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