El pangolín, ¿héroe o villano?

Es el mamífero más traficado del mundo por su preciada carne y sus escamas. Sin embargo, acapara toda la atención por ser el posible causante de la transmisión del COVID-19 a los humanos.

Mundo Geo

El tráfico ilegal de pangolines se ha trasladado a África
El tráfico ilegal de pangolines se ha trasladado a África

Su carne es considerada un manjar en numerosos países y sus escamas son utilizadas en la medicina tradicional como remedios caseros para tratar una variedad de dolencias que van desde el asma hasta el reumatismo y la artritis. Las escamas y otras partes del pangolín son ingredientes en casi 500 recetas de la medicina tradicional china, muchas de las cuales se remontan a hace siglos. Las escamas de pangolín se componen principalmente de queratina, la misma sustancia que forma las uñas y el pelo, y no existen evidencias científicas creíbles que respalden su eficacia.

El pangolín es cazado por su carne y sus escamas. iStock
El pangolín es cazado por su carne y sus escamas. iStock

Hasta ayer, el pangolín era un animal prácticamente desconocido para todos nosotros. Hoy, sin embargo, su nombre forma parte de nuestro vocabulario habitual. Y no para bien. Aunque la comunidad científica no posee aún la certeza absoluta de su culpabilidad en la transmisión del COVID-19 a humanos, la identificación por parte de investigadores chinos de coronavirus relacionados con el SARS-CoV-2 en las muestras de cinco de 18 pangolines de Malasia incautados en operaciones contra el contrabando en el sur de China, lo han convertido en el sospechoso número uno de la actual pandemia.

No hay certeza absoluta de que el pangolín sea el origen de la pandemia, pero sí de que actúa como huésped del virus

Un estudio publicado recientemente por la revista Nature señala que aunque el grado de similitud no es suficiente para asegurar que este pequeño mamífero salvaje sea el origen del brote, sí puede demotrarse que el pangolín es, junto al murciélago, huésped de estos virus. El documento, firmado por, entre otros, el profesor Edward Holmes, reputado virólogo evolutivo de la Universidad de Sydney (Australia), identifica a los pangolines como posibles huéspedes intermedios para el nuevo virus humano.

El profesor Holmes explica que "el papel que juegan los pangolines en la aparición del SARS-CoV-2 (la causa del COVID-19) aún no está claro. Sin embargo, es sorprendente que los virus de pangolín contengan algunas regiones genómicas que están muy relacionadas para el virus humano. El más importante de estos es el dominio de unión al receptor que dicta cómo el virus puede unirse e infectar células humanas".    

Una víctima más del tráfico de especies

Históricamente, los pangolines se cazaban principalmente por su carne y sus escamas solo eran un subproducto. Sin embargo, durante la última década, el precio que se obtiene en países como Vietnam, China y Estados Unidos por la piel, las escamas y el animal completo, ha ocasionado que las poblaciones de estos animales se reduzcan. Los pangolines son pues víctimas del comercio ilegal a gran escala surgido para alimentar la demanda de su carne y de las escamas que los protegen. En la última década, se estima que más de un millón de pangolines han sido cazados en la naturaleza para satisfacer la demanda asiática, sobre todo de China y Vietnán, según datos de WWF.

En 2016, el Convenio CITES, que implica a más de 180 países, alcanzó un acuerdo para prohibir totalmente el comercio de pangolines, un gran paso para proteger a la especie de la extinción. Sin embargo, el tráfico ilegal de la especie continúa. En China y Vietnán, los principales países en los que se trafica esta especie, hasta antes de la pandemia seguía estando permitido un cierto consumo interno, pero con un escaso control sobre si se excedían estos límites”.

El tráfico de pangolines representa el 20% del comercio ilegal de fauna salvaje en todo el mundo

Solitario, nocturno y de hábitos escurridizos, el pangolín es un mamífero que se caracteriza por enrollarse hasta convertirse en una bola cuando se siente amenazado, una estrategia que le ha servido de poco para defenderse de la caza furtiva por parte del hombre. Tradicionalmente cazado en Asia, el declive de las cuatro especies de pangolín asiático –se considera que al menos el 80% de los pangolines asiáticos han sido víctimas de la caza furtiva–, ha llevado a que los traficantes dirijan sus esfuerzos cada vez más a las cuatro especies africanas. En la actualidad, las ocho especies de pangolines que existen en el mundo están protegidas y dos de ellas clasificadas como “en situación crítica”. 

De las ocho especies de pangolines, cuatro viven en África y cuatro en Asia.
De las ocho especies de pangolines, cuatro viven en África y las otras cuatro en Asia. iStock

La Wildlife Justice Commission identifica en su último informe a 27 países y territorios implicados como fuentes, tránsitos o destinos de los cargamentos de escamas de pangolín. En particular, hay seis lugares vinculados al 94 por ciento del contrabando total: China, Hong Kong, Vietnán, Singapur, Nigeria y la República Democrática del Congo. Esto confirma la creencia de que, conforme las poblaciones de pangolines asiáticos descienden por la caza furtiva, la oferta de este comercio se desplaza a África.

Concretamente a Nigeria, centro de exportación internacional de escamas de pangolín, ya que representa el 55 por ciento de las incautaciones entre 2016 y 2019, señala el informe. En lo que respecta a la demanda, China fue el destino principal hasta 2018, cuando Vietnán le arrebató el primer puesto. Y eso que en este país es ilegal matar, traficar, transportar, comercializar, almacenar y vender pangolines, incluso para la medicina. Las infracciones se castigan con hasta 15 años de cárcel y multas de casi 600.000 euros.

Nigeria se ha convertido en el centro de exportación internacional de escamas de pangolín. China fue el principal destinatario hasta 2018, cuando cedió el puesto a Vietnán

En China, donde también se protege estrictamente a los pangolines, el gobierno permite que determinadas clínicas y hospitales vendan escamas de pangolín con fines medicinales. En 2016, también se permitió que unas 200 farmacéuticas chinas fabricaran más de 60 productos que contenían escamas de pangolín, según la base de datos de la Administración Nacional de Productos Médicos de China recogidos por National Geographic.