El pez león y su estrategia de depredación persistente

El pez león no es el depredador más rápido en el arrecife, pero una investigación sugiere que puede atrapar presas rápidas, a través de pura tenacidad, deslizándose lentamente en su persecución hasta el momento perfecto para atacar.

Rocío Soler

El pez león acecha y embosca a especies más pequeñas.
El pez león acecha y embosca a especies más pequeñas.

El hallazgo puede ayudar a explicar parte del impacto del pez león como especie invasora y revelar una estrategia de caza clave que utilizan otros depredadores relativamente lentos, según informan los investigadores en Proceedings of the Royal Society B.

Engalanado con largas espinas rayadas, el pez león puede hacer que sus siluetas surrealistas desaparezcan contra un fondo de arrecife de coral el tiempo suficiente para acechar y emboscar a especies más pequeñas. Pero, los depredadores también se alimentan en aguas abiertas donde son más visibles. 

En 14 de las 23 pruebas, el pez león engulló con éxito a su presa. También tuvieron una alta tasa de éxito de ataque

Ashley Peterson, biomecánica comparativa de la Universidad de California en Irvine, curiosa por saber cómo cazan los depredadores a simple vista, y sus colegas colocaron peces león rojo ( Pterois volitans ) en un tanque y los grabaron mientras perseguían a un cromis verde ( Chromis viridis ), un pequeño pez de arrecife.

En 14 de las 23 pruebas, el pez león engulló con éxito a su presa. También tuvieron una alta tasa de éxito de ataque, capturando al chromis en el 74 por ciento de las pruebas en las que éste hizo un intento de ataque. 

Peces león, nadando sobre arrecifes de coral y observando a su presa.
Peces león, nadando sobre arrecifes de coral y observando a su presa. Foto: IStock.

En promedio, el chromis nadaba aproximadamente el doble de rápido que el pez león. Sin embargo, muchos fueron víctimas de lo que Peterson y el biomecánico Matthew McHenry, también de la Universidad de California, llaman una estrategia de depredación persistente: el pez león nada hacia un cromis, apuntando a su posición actual, no a la dirección para interceptar su camino. Y la persecución del pez león es constante e incesante, descubrió el equipo. 

El más mínimo error o un poco de distracción puede condenar a la presa a las mandíbulas de éste

“Si están interesados ​​en algo y quieren intentar comerlo, parece que no se dan por vencidos”, apunta Peterson.

En contraste, el pez presa hace ráfagas de natación rápida junto con pausas cortas.

“Con el tiempo, todas esas pausas se suman y permiten que este pez león se acerque más y más”, señala Peterson. Entonces, el más mínimo error o un poco de distracción puede condenar a la presa a las mandíbulas de éste. 

Éste es un buen ejemplo de quien es lento y constante gana la carrera, comenta Bridie Allan, ecóloga marina de la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda, que no participó en la investigación. Sería interesante ver cómo se desarrolla la persecución inquebrantable en la naturaleza, donde no hay restricciones espaciales como en un tanque, agrega.

El pez león se obstina en perseguir a presas más rápidas.
El pez león se obstina en perseguir a presas más rápidas.

Potencial destructivo del pez león

Si el pez león usa la estrategia en la naturaleza y las presas reaccionan de manera similar, es posible que la táctica contribuya al potencial destructivo de su invasión en el Caribe, el Atlántico occidental y el Mediterráneo, donde los peces están devorando animales marinos nativos e interrumpiendo las redes alimentarias. Pero otros factores, como el enorme apetito del pez león o su prolífica reproducción, podrían influir más en la invasividad. 

La estrategia de depredación persistente puede no ser exclusiva del pez león

La estrategia de depredación persistente puede no ser exclusiva del pez león, indica Peterson. Otros grupos de peces depredadores con nadadores lentos, como el pez trompeta con forma de paja (Aulostomus spp.), también podrían usarlo.

En un entorno natural, las presas que esquivan al pez león y otros nadadores lentos pueden tener más lugares donde esconderse, declara Peterson. Pero, también, existen riesgos inherentes en un entorno ajetreado y que distrae. “Si estás cerca de un arrecife o contra un coral, podrías quedar atrapado si realmente no estás prestando atención”, detalla. Ahí es cuando los lentos decididos y hambrientos pueden tener la sartén por el mango.

Fuente: ScienceNews.

Archivado en:

Nuestros destacados