¿Quién caminaba por Matalascañas hace 70.000 – 100.000 años?

Los temporales de invierno han dejado al descubierto en la playa de Matalascañas, Huelva, un gran campo de pisadas fósiles, que están siendo estudiadas por un grupo de investigación de la Universidad de Huelva.

Un equipo de la Universidad de Huelva (UHU), perteneciente al Grupo de Investigación de Geociencias Aplicadas (RNM276), dirigido por el profesor y catedrático en Paleontología, Eduardo Mayoral Alfaro, está estudiando las huellas aparecidas en la playa de Matalascañas. Se trata de un afloramiento de pisadas fósiles que había sido descubierto de forma casual por personal de administración del Parque Nacional de Doñana. 

Un trabajo de relevancia que se está efectuando después de que técnicos de Doñana se pusieran en contacto un día después del hallazgo con estos investigadores de la UHU para que hicieran una visita a la zona y se hicieran cargo de su estudio en colaboración con un técnico de Medio Ambiente del Parque, especialista en huellas de vertebrados. Tal y como explica Eduardo Mayoral, “una vez sobre el terreno, se pudo comprobar la importancia de tal hallazgo, que quedó al descubierto como consecuencia de la erosión provocada por los fuertes temporales del invierno pasado y por la acción intensa de las mareas”.

En concreto, el afloramiento se ubica en la zona intermareal, lo que hace que esté sometido diariamente a su cubierta por las aguas y a su enterramiento parcial o total por la arena transportada. Este hecho, según concreta este profesor, “limita considerablemente su estudio, pero ha sido -y es- determinante para su buena conservación, salvaguardándolo de acciones vandálicas o del expolio”.

La actuación de los investigadores de la Onubense se está centrando en el estudio sistemático de las huellas, para identificarlas icnotaxonómicamente, a partir de su análisis morfológico. Esta acción permitirá reconocer, no solo los aspectos paleobiológicos, es decir, conocer la fauna que habitaba aquella zona durante esa época, sino también aportar datos sobre su comportamiento y el contexto paleoambiental en el que se desarrolló su actividad.

Para ello, el director de la investigación añade que “se ha llevado a cabo un reportaje fotográfico completo y se han realizado varios vuelos con un dron para que, una vez procesadas las imágenes y los datos de lidar, se pueda obtener, no solo la distribución espacial y temporal de las pisadas, sino también varias reconstrucciones de la microtopografía detallada de las mismas, que permitan su atribución sistemática lo más precisa posible”. 

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