El quokka, el animal más feliz del mundo

Si alguna vez tienes la suerte de conocer a un quokka, lo más probable es que te sonría. Este pequeño canguro fue descrito por el primer explorador holandés, Willem de Vlamingh, "como una especie de rata del tamaño de un gato común".

Juan Domínguez

El quokka, en el año 2013, fue declarado el animal más feliz del mundo por The Huffington Post.
El quokka, en el año 2013, fue declarado el animal más feliz del mundo por The Huffington Post.

El quokka, o Setonix brachyurus por su nombre científico, ha sido el centro de atención durante los últimos años en las redes sociales. Su característica sonrisa ha cautivado a muchas personas alrededor del mundo.

Con una medida de tan solo 40 centímetros de longitud, esta interesante criatura es muy curiosa con los humanos, a diferencia de otros animales como el panda. El quokka se encuentra en el oeste de Australia, hasta donde muchas personas se trasladan con la única intención de verlo.

Al principio, consideraba que se trataba de ratas gigantes, pero, después de varias investigaciones, descubrió era una especie marsupial de la familia del canguro

Williem De Vlamingh lo  descubrió en 1696, durante uno de sus viajes por aguas de Australia, llegó una isla llena de “ratas”, a la que bautizó como Rottnest, “nido de ratas” en holandés. Al principio, consideraba que se trataba de ratas gigantes, pero, después de varias investigaciones, descubrió era una especie marsupial de la familia del canguro -con la diferencia de que mide el tamaño de un gato-. El quokka, vive alrededor de 10 años y son herbívoros, principalmente nocturnos.

El quokka mide 40 centímetros de longitud y vive en el oeste de Australia.
El quokka mide 40 centímetros de longitud y vive en el oeste de Australia.

Los quokkas dan a luz solo 27 días después del apareamiento. El pequeño, rosado, sin pelo y ciego recién nacido luego encuentra el camino hacia la bolsa de su madre, donde permanece durante unos seis meses. Si no sobrevive, la madre puede dar a luz a otro poco después, porque tiene otros en su matriz en un estado de desarrollo suspendido, como respaldo en caso de que la tragedia le ocurra al mayor.

El quokka, en el año 2013, fue declarado el animal más feliz del mundo por The Huffington Post, pues su gran sonrisa es la protagonista de las fotos de muchos turistas

Al igual que muchos macrópodos, cuando se sienten amenazados, las madres quokka pueden expulsar a sus crías de sus bolsas dejándolas chillando en el suelo. El depredador se sentirá atraído por esto, lo que le da tiempo a la madre para escapar. Suena duro, pero es mejor a la opción de que tanto la madre como el bebé terminen como presa. Y es otra buena razón por la que no deberían ser acosados ​​en Rottnest.

El quokka, en el año 2013, fue declarado el animal más feliz del mundo por The Huffington Post, pues su gran sonrisa es la protagonista de las fotos de muchos turistas. Sin embargo, esta característica no es más que un proceso de evolución, puesto que no poseen ninguna implicación emocional.

El quokka, una especie vulnerable

Pero no todo es sonrisa para estos pequeños animales, pues se encuentran en la lista de animales en peligro de extinción.

El tenista Rafa Nadal se fotografía junto a un quokka.
El tenista Rafa Nadal se fotografía junto a un quokka.

Hoy existen entre 7.500 y 15.000 ejemplares y siguen decayendo. Esto se debe principalmente dos razones: la introducción en su hábitat de especies depredadoras, como el zorro; y la deforestación y preparación de grandes terrenos para construir edificios.

Se imponen multas entre los 300 y 2.000 dólares australianos por levantar o apresar de alguna manera a esta criatura

Como consecuencia de este estado de vulnerabilidad, en el país, existen muchas reglas y condiciones a la hora de tomarse una foto con el peculiar animal. De tal forma que se imponen multas entre los 300 y 2.000 dólares australianos por levantar o apresar de alguna manera a esta criatura.

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