Especies invasoras: vivir con el enemigo

Carpas, siluros, cangrejos rojos o cotorras, entre otros, se están “normalizando” en nuestros ecosistemas y en nuestra aceptación. ¿Conocemos realmente el peligro y sus consecuencias?

Planeta 2030

El problema de las especies invasoras “es similar al problema del cambio climático: hemos pasado a un punto de ‘no retorno’ en el que convivimos con ellas sin que nos parezca raro”. Javier Diéguez, vicedirector de investigación del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC).

“Hemos llegado a convivir normalmente con cotorras en el Parque de El Retiro, con cangrejos rojos en cualquier río o con siluros en el Tajo o el Guadiana”, todas ellas especies invasoras que causan un daño muy importante al ecosistema, afirma Diéguez en una entrevista a EFEverde.

Este experto admite que algunas especies invasoras benefician económicamente a determinados sectores, pero advierte de que “las pérdidas que acarrean para el resto de la población, y en especial para el resto de la biodiversidad, se multiplican por mil”.

Un riesgo serio para el ecosistema

Recuerda que algunas invasoras se alimentan de organismos vivos y de restos orgánicos, pero también las hay que “comen de todo por ejemplo, peces, moluscos, anfibios y sus huevos, así como microinvertebrados cuya desaparición alterará el ecosistema“.

“Si nuestros abuelos fuesen ahora a los ríos no conocerían lo que hay: se encontrarían un panorama muy distinto al de hace 60 años porque ahora solo aproximadamente el 30% de las especies de peces son autóctonas. El resto vienen de fuera de España”, ha lamentado Diéguez.

Asegura que el equilibrio del ecosistema es el fruto de “miles de años de evolución” y cuando se altera “tiene un efecto terrible” y por eso, advierte, las especies invasoras suponen “un peligro grave de simplificación” de toda la cadena evolutiva.

El resultado es “un empobrecimiento brutal” del medioambiente, pues “al final acabaremos por encontrar solo cangrejos rojos, carpas, tortugas de Florida, caracoles manzana, siluros, truchas arco iris y poco más”, todas ellas especies invasoras que ponen en peligro el ecosistema.

¿Cómo llegan las especies invasoras a España?

Según Diéguez, muchas de estas variedades han llegado a España a través de la acuarofilia, la afición a la cría de peces y otros organismos acuáticos en acuario que hace que determinadas personas se “salten” las normas e introduzcan en nuestro país especies foráneas que representan un peligro grave para las especies autóctonas.

Es el caso, por ejemplo, del ‘Cherax destructor’ o del ‘Cherax tenuimanus’, ambos cangrejos de origen australiano que “construyen galerías muy profundas y han llegado a tirar puentes y a destruir carreteras por su actividad”, asegura el experto.

Entre los cangrejos invasores, ha señalado que quizá el más común en España sea el cangrejo rojo norteamericano “el que se vende en las pescaderías”, y el que “da más problemas sobre todo en las áreas mediterráneas”.

Los efectos del cangrejo rojo sobre el medioambiente, asegura Diéguez, han llegado a ser “devastadores”, hasta el punto de que “en los arrozales del Delta del Ebro han tirado diques y postes de electricidad al remover tierras para cavar galerías subterráneas”.

Cangrejos portadores de afanomicosis

Ha indicado que todas las especies invasoras de cangrejos norteamericanos (rojo, señal y marmolado) son portadoras de una enfermedad denominada afanomicosis, responsable de la desaparición de los cangrejos autóctonos españoles y europeos y “una de las peores, si no la peor, pandemia conocida en animales”.

El cangrejo rojo se reproduce hasta dos veces al año y en cada una de ellas las hembras suelen poner alrededor de 200 huevos, por lo que su rápido crecimiento es una seria amenaza para los microinvertebrados, los anfibios y la pesca, ya que suelen acaban con las huevas de los peces.

Javier Diéguez admite que es “complicado” exterminar estas y cualquier otra especie invasora “pero -asegura- para eso está la ciencia, para investigar y combatir los problemas”.

Y por encima de todo recalca la necesidad de “explicar a la gente los problemas que acarrean estos animales y sobre todo concienciar a los políticos“, a los que solicita una legislación adecuada, “que ayude al trabajo de control, prevención y erradicación” que los científicos llevan a cabo con las especies invasoras.

Impacto sobre la muda y el ADN

Según el experto, las técnicas que se emplean para controlar y tratar de erradicar las especies invasoras se basan en tratamientos biológicos para interrumpir la muda o la reproducción y en la detección temprana del ADN que alerte de la presencia de estas especies.

Subraya la necesidad de concienciar sobre el peligro que representan las invasoras “porque ahora es un problema que empieza pero en el futuro se agravará y además nos impide destinar recursos para favorecer a las especies nativas”.

“La sociedad no sabe qué es la biodiversidad. Si la alteramos estamos alterando nuestra casa y nuestro equilibrio y tarde o temprano nos pasará factura en forma de enfermedades emergentes, como ha sucedido con la covid-19″, alerta el científico.

Fuente: Life IvasAqua/EFE Verde