El ser humano es responsable de más del 90 % de las mareas negras

Un equipo de científicos señala en un estudio, en el que se utilizó inteligencia artificial y tecnología satélite, que la práctica totalidad de la contaminación de los océanos por petróleo proviene de la actividad humana.

Hasta ahora se creía que la mitad de las mareas negras era consecuencia de fuentes naturales.
Hasta ahora se creía que la mitad de las mareas negras era consecuencia de fuentes naturales.

Un equipo de científicos estadounidenses y chinos ha cartografiado la contaminación por hidrocarburos en los océanos de la Tierra y han descubierto que el 94 % de las mareas negras oceánicas tiene origen en las actividades humanas, una proporción mucho mayor de lo que se estimaba anteriormente. Hasta ahora se creía que la mitad de esa contaminación por petróleo era de fuentes naturales.

Los investigadores detectaron estas manchas de petróleo flotantes, procedentes de pequeños vertidos, de barcos, de oleoductos, de fuentes naturales, como filtraciones en el fondo del océano, y también de zonas en las que la industria o las poblaciones producen escorrentías que contienen hidrocarburos.

Con el objetivo de encontrarlas y analizarlas, el equipo utilizó inteligencia artificial para examinar más de 560.000 imágenes de radar por satélite recogidas entre 2014 y 2019. Eso les permitió determinar la ubicación, la extensión y las probables fuentes de contaminación.

El equipo utilizó inteligencia artificial para analizar el origen de las mareas negras. Vídeo: Sinc.

“La tecnología por satélite permite controlar mejor la contaminación por hidrocarburos en los océanos, sobre todo en aguas en las que es difícil la vigilancia humana”

“La tecnología por satélite permite controlar mejor la contaminación por hidrocarburos en los océanos, sobre todo, en aguas en las que es difícil la vigilancia humana", afirma Yongxue Liu, profesor de la Facultad de Ciencias Geográficas y Oceanográficas de la Universidad de Nanjing (China) y coautor del estudio que publica la revista Science.

Estas manchas de petróleo de corta duración se desplazan continuamente por el viento y las corrientes, mientras que las olas las rompen, lo que dificulta las investigaciones.

Para Ian MacDonald, profesor del departamento de Ciencias de la Tierra, el Océano y la Atmósfera de la Universidad Estatal de Florida y coautor del artículo, "si tomamos esas lecciones y las aplicamos a lugares a escala mundial, donde hemos visto altas concentraciones de manchas de petróleo, podríamos mejorar la situación”.

"Una imagen global puede ayudar a centrar la regulación y la aplicación de la ley para reducir la contaminación por petróleo", concluye Liu.

Fuente: Sinc.

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