La Bretaña Francesa convierte sus famosos faros en alojamientos

La Bretaña Francesa suma a su gran atractivo turístico la posibilidad de alojarse durante las vacaciones en uno de sus antiguos y famosos faros.

Elena Lozano

La Bretaña Francesa cuenta con faros espectaculares. Foto: IStock.
La Bretaña Francesa cuenta con faros espectaculares. Foto: IStock.

Bretaña, esa verde región francesa repleta de pueblos medievales, con kilómetros de costa y una gastronomía con sabor a mar y mantequilla, es el destino perfecto para unas vacaciones.

Actualmente, la estancia allí puede ser más atractiva si cabe y repleta de carácter, ya que existe la posibilidad de alquilar un faro en primera línea de mar.

Estos singulares espacios son perfectos para los amantes del mar, las parejas y cualquiera que quiera ver las tormentas oceánicas desde treinta metros de altura

Después de perder a sus cuidadores en los últimos años, muchos de los faros de Bretaña están siendo adquiridos y adaptados ​​por los promotores de alojamientos vacacionales. Y es que estos singulares espacios son perfectos para los amantes del mar, las parejas y cualquiera que quiera ver las tormentas oceánicas desde treinta metros de altura, según explica Euronews.

“Aquí estamos a 30 metros sobre el nivel del mar y a 25 metros del suelo”, explica Valérie Bergeron, propietaria del faro de Kerbel. “Aquí duermes en la cima".

Los faros son espacios perfectos para los amantes de las tormentas.
Los faros son espacios perfectos para los amantes de las tormentas. Foto: IStock.

“Las tormentas también atraen visitantes. Por ejemplo, este año durante el ciclón Alex, hasta las nueve de la noche, tuve gente que me llamó y me preguntó: ¿es gratis, podemos venir? Nos encantaría experimentar la tormenta allá arriba, debe ser increíble. ¡Y sí, realmente lo es!”, asegura Bergeron.

Se cree que el primer faro surgió ya en el año 200 a. C. en el Antiguo Egipto. Desde entonces, se han utilizado ampliamente para advertir a los marineros de los peligros que entrañan las costas, así como para guiar a los barcos dentro y fuera de los puertos.

Los faros convertidos en alojamientos vacacionales de la Bretaña Francesa son formas pioneras de cómo conservar estos edificios únicos

Hoy, muchos faros de todo el mundo están desapareciendo, ya sea como consecuencia de desastres naturales (como tormentas, inundaciones y erosión de las costas) o. simplemente, porque ya no se necesitan debido a los avances tecnológicos.

Faro de Petit Minou, Plouzané (Francia)
Faro de Petit Minou, Plouzané (Francia). Foto: IStock.

Sin embargo, siguen siendo algunos de los hitos más inusuales del mundo y están impregnado de autenticidad. Actualmente, los faros convertidos en alojamientos vacacionales de la Bretaña Francesa son formas pioneras de cómo conservar estos edificios únicos.

Y en Francia, con más razón. En el país vecino existen nada más y nada menos que 150 faros, de los que un total de 82 se encuentran en esta región. Y es que esta zona fue una ruta frecuentada desde los inicios de la navegación por infinidad de buques y cuenta con un litoral lleno de islas, islotes, acantilados, bajos, puntas rocosas y corrientes traicioneras.

Ruta de los Faros de Bretaña

Esta cantidad de faros hacen de la Bretaña Francesa en el lugar de mayor concentración de faros del mundo. No en vano, existe una interesantísima Ruta de los Faros de Bretaña que cada año atrae a miles de personas.

La ruta comienza en Finisterre, de Francia, en la isla de Ouessant, un lugar de difícil acceso, lleno de rocas y que la hacen tan peligrosa para la navegación.Aquí se encuentra el más antiguo de Francia, el faro de Stiff, un edificio que data de 1699 y que aún alumbraba con antorchas de fuego. No fue hasta 1720 cuando se le añadió la luz.

Faro de Créac'h
Faro de Créac'h. Foto: IStock.

En esa misma zona de Quessant, se encuentra el Faro de Crèac’h. el más potente de toda Europa y el segundo del mundo. Su luz se ve a 55 kilómetros de distancia, es decir, desde mitad del canal de La Mancha. Por la noche es todo un espectáculo observar su haz de luz barriendo la oscura soledad de la isla de Ouessant.

Por otro lado, uno de los faros que más naufragios ha presenciado es el de La Jument y, no es para menos, ya que está señalizando un lugar realmente peligroso de la costa de la Bretaña francesa.

Faro de Nividic.
Faro de Nividic, al oeste de la isla de Ouessant. Foto: IStock.

Otro de ellos es el impresionante Faro de Nividic, que señaliza otro grupo de rocas y bajos con fuertes corrientes al oeste de la isla de Ouessant. El lugar es de tan difícil acceso, que existe un sistema de teleférico para poder acceder a él. Por las torres que lo sustenta va un tendido eléctrico, pues Nividic fue el primer faro automático de la historia. Y es que llegar allí suponía jugarse la vida, incluso en días apacibles.

Pero hay mucho más en la Bretaña Francesa: la región bretona nos habla de un pasado de pueblos galos antes de nuestra era y de grandes migraciones británicas entre los siglos IV y VIII. De una tierra con carácter que fue reino y ducado, y que no se incorporó a Francia hasta 1532. Un territorio de identidad propia y que hoy día da forma a uno de los destinos más atractivos y singulares del país francés.

Vista del pintoresco pueblo de Rochefort en Terre en la Bretaña Francesa.
Vista del pintoresco pueblo de Rochefort en Terre en la Bretaña Francesa. Foto: IStock.

Razones y excusas nunca faltan a la hora de emprender un viaje, y menos aún si es a un lugar como la Bretaña Francesa.

 

Archivado en:

Los mejores vídeos