Los mejores lugares del mundo para hacer surf

Desde la Costa de los Esqueletos barrida por el viento de Namibia hasta el G-Land de Java, esta guía de olas y de destinos de surf propone los mejores rincones del mundo para surfear, sea cual sea el nivel de práctica.

La nueva guía incluye 200 de las mejores rompientes del planeta para hacer surf. Foto: iStock
La nueva guía incluye 200 de las mejores rompientes del planeta para hacer surf. Foto: iStock

Hoy, 2 de junio, se pone a la venta la nueva guía de Lonely Planet Los mejores lugares del mundo para hacer surf, la guía por excelencia para los surfistas que buscan su próximo salto épico. Entre los 200 destinos que cubren las 328 páginas de este libro, desde Bells Beach en Australia hasta las islas Maldivas salpicadas de coral, encontrarás el lugar soñado para irte con la tabla.

Cuenta, además, con la colaboración de escritores especializados en este deporte de todo el mundo, como el ganador del Premio Pulitzer William Finnegan, y todos los artículos se acompañan de fotografías impresionantes que inspiran nuevos viajes.

Cuenta con la colaboración de escritores especializados en este deporte como el ganador del Premio Pulitzer William Finnegan

Además, este libro te llevará a algunas de las rompientes con más adrenalina del mundo, incluidas Teahupoo en Tahití y Puerto Escondido en México, así como a opciones más fáciles para principiantes, como Taghazout en Marruecos, lo que significa que cubre todos los niveles. También incluye los lugares de moda para surfear en todo el planeta, como Bundoran en Irlanda, donde olas de categoría mundial atraen en la actualidad a surfistas de todo el mundo.

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El auge del turismo del surf

Cuando un surfista toma su tabla y se acerca a la playa, quizá hay demasiada gente en su rompiente favorita. Así nació el turismo de surf, protagonizado por aventureros que exploran el globo en busca de olas vírgenes, guardan a buen recaudo sus cartas náuticas anotadas a mano y mantienen escondidos sus descubrimientos. De hecho, los surfistas siempre han tenido el don de describir las olas, el tiempo y el paisaje sin revelar el destino del que hablan. Pero todos los secretos acaban saliendo a la luz, en especial los relacionados con el surf.

Muchos afirman que esos tiempos ya acabaron, que no quedan sitios por descubrir y que hasta en las rompientes más remotas y de difícil acceso siempre hay alguien que se ha adelantado. Aunque algunos surfistas lamentan no poder descubrir nuevos enclaves, la mayoría se centra en el lado positivo: más olas para todos. La verdad es que surfear está al alcance de más gente que nunca. Vivimos en la época dorada del turismo de surf.

Los surfistas siempre han tenido el don de describir las olas, el tiempo y el paisaje sin revelar el destino del que hablan

Gracias a décadas de exploración, Cloudbreak, Thurso, Skeleton Bay y otras rompientes míticas han dejado de ser meros rumores. Estos sitios, donde surfear una sola ola puede convertirse en un logro supremo, son ahora accesibles para cualquiera que tenga la experiencia suficiente.

También sabemos que, cuando el tiempo apremia, podemos dirigirnos a lugares de ensueño como Maldivas o las islas Mentawai, donde unos tubos de color turquesa con un rizo tan perfecto que parecen dibujadas llegan con la misma frecuencia que en una piscina de olas. Para el viajero moderno aficionado al surf, sea cual sea su nivel, quizá lo más importante no sea descubrir olas, sino dar con una inolvidable. Con una mayor cantidad y variedad de rompientes a su disposición, los surfistas pueden ponerse a prueba como nunca antes y entrenarse para conectar todas las secciones, adentrarse y aguantar más en el tubo o atreverse con olas cada vez más altas hasta acabar encima (o debajo) de una tan grande que la recuerden el resto de su vida.

Gracias a décadas de exploración, Cloudbreak, Thurso, Skeleton Bay y otras rompientes míticas han dejado de ser meros rumores

Por eso vale la pena visitar incluso las rompientes más abarrotadas del mundo; allí se generan olas tan sublimes que el gentío carece de importancia, como la A-frame de la bahía de Jeffreys, la ola de roca de derechas de Malibú o la hipnótica ola de izquierdas de Raglan. En estos lugares, uno puede considerarse afortunado si consigue cabalgar una sola ola, pero es muy posible que sea la mejor de su vida.

Este libro incluye 200 de las mejores rompientes del planeta, lugares donde los surfistas viven momentos mágicos. Las 50 destacadas son las que han quedado grabadas en la memoria de más amantes del surf, desde un ganador del Premio Pulitzer hasta un experto mundial en grandes olas. Muchas de las historias que aquí se recogen están narradas por personas que han dedicado su vida a buscar olas.

El surf está en el ADN de Lonely Planet desde hace décadas. Los surfistas encarnan el espíritu aventurero y curioso que hay detrás de todas nuestras guías. Algunos escritores de Lonely Planet jamás inician un viaje de investigación sin su tabla, mientras que muchos surfistas viajeros se niegan a partir sin su apreciada guía de Lonely Planet llena de anotaciones y páginas marcadas. Este libro es la prueba fehaciente de que ha llegado el momento idóneo para cargar la tabla e ir en busca de la mejor ola de tu vida.

Una guía amena y práctica

Se ha dividido el planeta en cinco regiones. En cada capítulo regional hay una colección de historias sobre las rompientes más famosas y fascinantes de esa parte del mundo. Junto a cada una de dichas historias figuran otros tres sitios que comparten ciertas características con la rompiente destacada. Cada historia incluye información práctica sobre cómo llegar al destino y aprovechar al máximo el viaje, así como datos sobre las condiciones ideales.

Sin embargo, la previsión del oleaje casi podría considerarse una ciencia exacta en la actualidad, así que la información proporcionada en este libro es meramente orientativa y se recomienda recurrir a Surfline, Magicseaweed o, mejor aún, al saber local.

El sumario incluye una leyenda codificada por colores que designa los niveles de dificultad

En el sumario se incluye una leyenda codificada por colores que designa los niveles de dificultad. Puede que esta clasificación suscite más polémica que la lista de las olas elegidas. Surfear es muy, muy complicado, por lo que tildar cualquier ola de “fácil” puede parecer una simplificación. No obstante, con tal término nos referimos a un lugar apto para aprender, a una rompiente tan uniforme que el carácter imprevisible del océano resulta menos influyente. Las olas “épicas” son célebres e intimidatorias incluso entre los más avezados, pero asequibles para cualquier surfista entregado. Y las “olímpicas” son extremadamente difíciles, y quedan reservadas a expertos, a profesionales y, quizá, a Aquaman.

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