Satán ya tiene su ruta en Valladolid

Dos circuitos teatralizados reviven las maldiciones sobre personajes y edificios de Valladolid. El diablo y los ovnis son los ejes vertebradores de estos singulares circuitos turísticos..

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Ruta de Satán por Valladolid
Ruta de Satán por Valladolid

El confinamiento y la necesidad de revitalizar el turismo rural parece haber despertado la imaginación entre los responsables turísticos de algunas de nuestras comunidades. El último ejemplo es Valladolid, donde se ponen en marcha dos nuevas rutas teatralizadas con Satán y los ovnis como ejes vertebradores. Su autor, el investigador vallisoletano Ángel del Pozo, ha querido rescatar con ellas algunos de los sucesos más misteriosos ocurridos en la ciudad a lo largo de la historia.

"De momento salen dos rutas, pero en el futuro podrían salir más de veinte", ha declarado el autor al Diario de Valladolid 

El atractivo para el público vallisoletano, recalca Del Pozo, es que "muchas son totalmente desconocidas" en la ciudad. De hecho, muchos sucesos recogidos en las rutas son reales, no leyendas. "Casos como el exorcismo de la doncella o el engaño con el féretro de la mujer muerta del Duque de Lerma, Catalina de la Cerda, están plenamente documentados".

El sillón del Diablo

Del Pozo se ha permitido el ‘lujo’ de dejar fuera del aterrador circuito la casa de Zorrilla y su aura de misterio. En su lugar, el buque insignia del circuito, es el llamado "El sillón del Diablo". La leyenda se remonta al año 1550, cuando se fundó la primera cátedra de anatomía humana de España en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, dirigida por Alonso Rodríguez de Guevara, quien llevó a cabo las primeras disecciones humanas en España, gracias a un permiso real.

El misterio tiene que ver con un proceso inquisitorial que incoó al médico Andrés de Proaza, discípulo de Alonso Rodríguez de Guevara y de orígenes judíos, al que se acusó de tratos con el diablo y de la extraña desaparición de un niño al que habría diseccionado.

La leyenda del sillón del Diablo se remonta al año 1550. El Norte de Castilla.
La leyenda del sillón del Diablo se remonta al año 1550. El Norte de Castilla

La Inquisición no tardó en intervenir, y el desgraciado Andrés de Proaza terminó confensando lo inconfesable. Aunque negó tratos con el diablo, llegó a admitir que cuando se sentaba en un sillón, regalo de un nigromante de Navarra en agradecimiento por haberle salvado de la Inquisición en 1527, entraba en trance y percibía luces sobrenaturales, lo que le ayudaba en el diagnóstico de las enfermedades de los pacientes y en su curación.

Como cabía esperar, los jueces inquisitoriales lo ejecutaron. Sus enseres fueron subastados, pero como nadie quiso comprarlos, se adjudicaron a la Universidad de Valladolid. La silla durmió durante siglos en sus almacenes, hasta que un día del siglo XIX, un bedel de la universidad que desconocía la historia, descubrió el sillón en una esquina. Y como estaba cansado, decidió sentarse en él. Tres días después, apareció muerto sentado en él. Había nacido la leyenda.

No es la única. Los que se animen a participar en los recorridos podrán sentir también un hormigueo en el estómago ante la columna del caso de don Álvaro de Luna, símbolo de la brevedad de las glorias mundanas. En la parada de Platerías se recrea la maldición de la hechicera de Valladolid que vaticinó su muerte en el cadalso, como así fue. El hecho ocurrió el 22 de junio de 1453 cuando, tras haber ingerido un frugal almuerzo de cerezas y vino tinto, el condestable, acompañado de su fiel paje Morales, llegó a la plaza del Ochavo donde fue decapitado. Su cabeza fue expuesta (dicen) durante días en la famosa argolla aún existente. 

El condestable don Álvaro de Luna fue ajusticiado en la plaza del Ochavo tal y como una hechicera le había vaticinado

Otra de las leyendas recreadas, esta en la plaza de Zorrilla, tiene también a la Inquisición como protagonista. Fue el caso de Lope de Vera, un estudiante que abrazó el judaísmo y, por tan pertinaz herejía, fue condenado a muerte en 1644. 

Cuando el verdugo le despojaba de sus ropajes junto al cadalso, el condenado lanzó una maldición: "Guárdame bien esta medias", le dijo, "mira bien dónde las pones, que no se vayan a perder, porque pasados tres días volveré montado en un caballo blanco a por ellas". Y tres días después, como era de esperar, allí que aparecio. Y lo hizo de modo teatral, en medio de una terrible tormenta de granizo, galopando sobre un corcel blanco y con sus medias de color carmín al viento.

Ovnis en plenas fiestas

Si estas impresionantes historias no han terminado de meterte el miedo en el cuerpo, "Valladolid fue testigo", la segunda ruta que Del Pozo ha preparado, quizá te haga pensarte dos veces el pasarte por la ciudad. En esta ocasión el eje vertebrador son los ovnis, o mejor dicho, el avistamiento de ovnis en la ciudad. 

Porque aunque te parezca sacado de un programa de Iker Jiménez, que también podría ser, el hecho ocurrió realmente. Tuvo lugar durante las fiestas de septiembre de 1965, y Del Pozo ha recopilado para la ocasión el testimonio de nuevos testigos. Miles de personas pudieron observar cómo un extraño artefacto de grandes dimensiones y de figura triangular sobrevolaba los cielos de la ciudad. 

El avistamiento del ovni sobre Valladolid fue recogido por el diario El Norte de Castilla.
El avistamiento del ovni sobre Valladolid fue recogido por el diario El Norte de Castilla.

El objeto permanecería suspendido en el aire durante bastante tiempo. Y no solo fue visto  por miles de vallisoletanos, sino también desde las localidades de Palencia y Segovia. Hasta 300.000 personas pudieron ser testigos de este insólito acontecimiento. Según cálculos posteriores, el extraño artefacto se encontraba a una altura de 2.700 metros respecto al suelo.

El avistamiento supuso tal revuelo que el acontecimiento fue recogido en portada por El Norte de Castilla. El incidente no fue ni mucho menos extraordinario. En la década de los 60, en España se dieron abundantes casos de avistamiento O.V.N.I. por toda la geografía.

Los itinerarios

Ruta "Valladolid misterioso"

Sábados. Inicio 11 de julio. Circuito de enigmas, y maldiciones, de 10 euros, para mayores de 11 de años. Venta de entradas, en Caramelizarte, plaza Mayor, 15. Teléfono 685 194 718. 

Rosario de maleficios. Arranca en la calle Santiago para recrear la maldición de un hombre al que mató a su perro de un arcabuzazo en 1635. Murió poco después ejecutado por otra persona. En la plaza de Zorrilla se rememora el auto de fe que llevó al cadalso a Lope de Vera y cómo cumplió su promesa de regresar de la otra vida. 

El duende del licenciado Torralba. La parada en San Benito servirá para recordar al médico Eugenio Torralba, que aterrizó en Valladolid tras presenciar el saqueo de Roma por las tropas de Carlos V. Su ‘poder’ era un duende de nombre Zequiel. El médico fue torturado por el Santo Oficio. La Casa del Diablo de la plaza de Santa Ana (alcalde Ronquillo)  y la maldición del teatro Zorrilla tras dejar de ser convento, son otras paradas.

Ruta "Valladolid fue testigo"

Sábados. Inicio 11 de julio. Recorrido de prodigios guiada por un viajero del tiempo, de 8 euros. Tiene dos horarios: 13.15 horas en la estación Campo Grande y a las 18 horas con final en la estación, ya que también está pensado para  los viajeros de Madrid. 

Primera lotería del mundo. Las primeras paradas en San Pablo, San Pedro Regalado y plaza Mayor, recrearán, respectivamente, la llegada en 1603 del féretro de la mujer fallecida del duque de Lerma, que se descompuso tanto en el viaje desde Madrid, que tuvieron que sacarla y rellenar el ataúd de piedras, todo en secreto. También se rememora el primer sorteo de lotería del mundo, en 1596 y las levitaciones y prodigios de San Pedro Regalado. 

Diapositiva pionera. Una parada en el Monasterio de Santa Ana mostrará la reliquia con el Cristo tallado en cuarzo, considerada la primera filmina del mundo, ya que se usó para proyectarla con los rayos de sol de la linterna, para plasmar  la cruz, más grande, en el retablo.

Fuente: Diario de Valladolid